Un aguatero llamado Shmuel…

Era el año 1834, y había mucha alegría y celebración entre los seguidores de Rabi Menajem Mendl (el “Tzemaj Tzedek”) de Lubavitch…

Un hijo, el séptimo, había nacido a su querido Rebe. Muchos de los jasidim que habían venido a pasar la fiesta de Pesaj en Lubavitch, decidieron quedarse para el brit (la circuncisión), fijada para el noveno de Iar- el octavo día de vida del niño.

Temprano en la mañana del día designado, todos estaban listos para el brit: las mesas estaban puestas, los jasidim se había congregado, el mohel había puesto sus instrumentos. Todos esperaron la aparición de Rabi Menajem Mendl. Pero la puerta del Rebe permanecía cerrada. Una hora pasó y después otra, y los jasidim empezaron a preguntarse si el brit sería pospuesto. Pronto llegó la palabra del Rebe: “Si Di-s quiere, el brit será realizado hoy”. Pero nada más fue dicho.

La mañana pasó, y buena parte de la tarde. Finalmente, a última hora, el Rebe surgió de su cuarto e instruyó que el brit comenzara. La única pista a su retraso era la misteriosa frase que salió de sus labios: “¡Ay!… la sociedad de entierro de Polotzk…” pero nadie se atrevió a pedir una explicación.

Otro misterio era el nombre dado al recién nacido: Shmuel. Nadie conocía un Shmuel en la familia del Rebe. Cuando uno de los hijos más grandes de Rabi Menajem Mendl le preguntó a su padre después, por quién fue nombrado el niño, el mismo pueblo de Rusia blanca fue mencionado de nuevo. “Un aguatero de Polotzk” fue la contestación del Rebe.

Entre los presentes al brit había algunos jasidim que eran de Polotzk y que procedieron a investigar el tema cuando volvieron a casa.

Resultó que en el día que el brit fue realizado, dos personas del pueblo habían fallecido: un residente rico e influyente, y un aguatero simple y pobre llamado Shmuel. La Sociedad de Entierro consagró su atención solamente al fallecimiento de “el pilar de la comunidad”; sólo después de que su sepelio- al que habían asistido muchas personas terminó- empezaron a ocuparse del cuerpo del aguatero. Y sólo se lo pudo sepultar bien tarde.

Uno de los Jasidim notó que el Zohar instruye no llamar a un niño por un fallecido antes de se lo haya enterrado. El Rebe había retrasado el brit para poder llamar a su hijo más joven y su sucesor, en honor al aguatero de Polotzk.

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