Saludos desde el Gan Eden…

Un judío muy adinerado, de aproximadamente 50 años, vivía en Petersburg…

Había nacido en el seno de una familia de jasidim de Jabad, pero ahora no sólo se hallaba lejos de las tradiciones familiares, sino de todos los aspectos de la vida judía. Sin embargo, como su familia había sido de los jasidim más prominentes y consagrados, cuando el retrato de Rabí Shneur Zalman, (conocido afectuosamente como el Alter Rebe) primer Rebe de Jabad, y de su nieto, Rabí Menajem Mendl, estuvieron disponibles, él comisionó a un artista para hacer copias que luego enmarcó y puso en su estudio.
Un día tuvo que atender un negocio urgente que involucraba a un Jasid de Jabad y decidió visitar al jasid en su casa. Cuando entró, vio que las mesas estaban preparadas para una comida festiva y la casa entera estaba plena con canciones y regocijo. Cuando el jasid lo vio, le dio la bienvenida inmediatamente y lo introdujo en su oficina. Allí discutieron el negocio.
Cuando el negocio estuvo concluido, el invitado quiso saber la razón de la celebración. “¿Es un simjá (ocasión feliz) familiar, quizás? En ese caso, me gustaría desearle Mazal Tov ( felicitaciones)”
“De hecho, es un simjá familiar” contestó el organizador. “Estamos hablando, ahora mismo, con nuestros padres y abuelos en el Gan Edén. Y nos alegramos de tener saludos de allí y por eso decidimos celebrar.”
El invitado estaba confundido. No tenía en absoluto idea acerca de lo que su organizador estaba hablando.
Viendo la confusión del hombre, el jasid explicó: “Hoy es 19 de Kislev. Recordará de su niñez que éste es el aniversario de la liberación del Alter Rebe de la cárcel, cuando se lo acusó con cargos falsos de actividades antigubernamentales. En el área del Jardín del Edén dónde el Alter Rebe reside, hay un tremendo regocijo. Todos los Tzadikim- virtuosos- se han congregado para desearle Mazal Tov en este día por su liberación y por las decenas de miles de iehudim que se han vuelto jasidim.
“Nuestros padres y abuelos, que viajaban largas distancias para visitar su a Rebe, están ahora con el Alter Rebe para la gran celebración. También nosotros, sus hijos, estamos regocijándonos junto con ellos”
Las palabras del jasid penetraron el corazón de su invitado. Él recordó su niñez, cuando las reuniones Jasídicas (farbrenguen) como ésta, tenían lugar en la casa de su propio padre. Se sintió inspirado para unirse en esta reunión, aunque fuera por un momento. Pero pensó: “¿Cómo puedo yo, viniendo de dónde vengo y estando dónde estoy ahora, considerar acoplarme a esta celebración espiritual?”
El organizador, dándose cuenta de los sentimientos del invitado, lo invitó a pasar. “Mientras esté allí, recibirá saludos de su padre y abuelo, también” El jasid lo hizo sentirse como en casa.
Pasó una hora, dos y tres. El invitado se olvidó que tenía planes para reunirse algunos conocidos en el teatro. Se sentía tan profundamente arrastrado con la alegría y excitación de la celebración, que incluso volvió a verse como un muchacho joven- tiempo atrás- en la casa de sus padres. Recordó la celebración que se organizaba cada año en el Shul de su abuelo. Evocó la comida festiva que su abuelo preparaba cada año, cuando regresaba de una visita a su Rebe en el pueblo de Lubavitch.
Después de muchas horas, el hombre de negocios fue a casa. Entró en su estudio y miró largamente el cuadro del Alter Rebe y Rabí Menajem Mendl, que colgaban de la pared. Entonces sacó un Libro de Plegarias y oró el servicio de la noche- Arvit, sollozando desde la profundidad de su corazón.
Después de unos días, compró platos nuevos y casherizó su cocina. Estaba dando los primeros pasos del retorno a sus raíces.

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