Por un plato de comida

Los judíos de Vitebsk, nunca fueron conocidos por ser generosos dadores de caridad…


Cuando era necesario juntar dinero para una causa digna, no era fácil conseguir una fuerte suma sin aplicar una buena presión. Su crédito, sin embargo, es que los Vitebskers siempre proporcionaban comida al hambriento; y de hecho, el Talmud dice que dar comida lista es más meritorio que dar el dinero de caridad, porque proporciona alivio inmediato, mientras que el beneficio del dinero es indirecto.

Un día un jasid de Vitebsk vino a ver a  Menajem Mendl de Lubavitch (el tercer Rebe de Jabad, 1789-1866). Le dijo que su único hijo debía alistarse en el ejército ruso. Previamente los hijos únicos estaban automáticamente eximidos, pero este año había una nueva, y dura política y su hijo estaba en peligro. “Por favor, Rebe,” rogó, “ayúdenos, sálvenos.”

Rabi Menajem Mendl agitó su cabeza tristemente: “Lo siento, no puedo ayudarlo”

El jasid suplicó una y otra vez, pero la respuesta del Rebe era la misma: “No puedo ayudarlo”

Este jasid había hecho amistad con el hijo más joven del Rebe (y eventual sucesor) Rabi Shmuel (1834-1882; conocido como el Rebe Maharash)-el único de los siete hijos del Rebe que todavía vivía en Lubavitch. El jasid se dio prisa para hablar con Rabi Shmuel y le contó su problema. Rabi Shmuel prometió que haría lo imposible para influir en su padre, pero cuando fue al Rebe y habló en favor del jasid, le respondió también, “No puedo ayudarlo en absoluto.”

Dos días antes de que el reclutamiento tuviera lugar, el jasid envió a un representante que suplicara una vez más por su caso al Rebe, pero de nuevo el Rebe insistió en que no había nada que pudiera hacer.

Poco tiempo después, Rabi Menajem Mendl convocó a su hijo a su estudio y le pidió que trajera un Midrash Tanjumá. El Rebe hojeó la porción semanal de Mishpatim, y le mostró la sección 15, acerca del versículo: “Si dinero usted prestará” (Éxodo 22:24):

Dice el Santo, bendito sea: “Si una persona pobre que está luchando por su vida, escapando de la inanición, y usted le dio una moneda y salvó su vida, Yo prometo que Le devolveré ” una vida por otra vida””: Si mañana su hijo estuviera enfermo o en cualquier situación amenazante, Yo recordaré la buena acción que usted hizo… y lo reembolsaré “una vida por una vida”

Rabi Shmuel estaba perplejo. ¿Qué tenía en mente su padre al mostrarle este pasaje?

Después de unos días, llegaron las noticias a Lubavitch informando que el hijo del Jasid había sido soltado. El Rebe estaba visiblemente encantado por el informe.

El hijo del Rebe estaba deseoso de averiguar el curso de los eventos, especialmente porque su padre había dicho repetidamente que no podía hacer nada sobre el asunto. Cuando volvió a viajar a Vitebsk, Rabi Shmuel le dijo a su chofer que se desviara a la casa del jasid.

El jasid estaba contento y honrado con la visita. Rabi Shmuel le pidió que describiera lo que había pasado en el día en que su hijo- se suponía- debía ser reclutado.

“Nada especial” contestó el jasid.

Rabi Shmuel pidió que le hiciera la misma pregunta a su esposa, y ella también contestó negativamente.

“¡Esperen un momento!” ella exclamó. “Recuerdo algo”.

“Ese mismo día, una persona pobre vino a casa y nos pidió que le diéramos algo que comer. Al principio le dijimos que estábamos tan angustiados por nuestro hijo que iba a ser reclutado, que no podíamos atenderlo. Pero él nos suplicó: ¡había pasado un tiempo largo sin comer y estaba hambriento, y cómo podía ser que un judío no tuviera tiempo o comida para otro judío tan hambriento! Comprendimos nuestro error y le servimos una gran comida, de lo que habíamos preparado para despedir a nuestro hijo. Ninguno de nosotros tenía apetito para comer. Entonces…”
Rabi Shmuel interrumpió: “Gracias, ya oí bastante. Todo está claro ahora.”

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