La bolilla que faltaba

Una vez cuando estaba fuera de Sklov, me quedé por una noche en una hostería en Disna…

El 18 de Elul es el día del nacimiento de las dos luminarias Jasídicas:
Rabi Israel Baal Shem Tov y Rabi Shneur Zalman de Liadi.

Una vez cuando estaba fuera de Sklov, me quedé por una noche en una hostería en Disna. Se alojaba allí otro pasajero, también un Jasid de Jabad que era de Cheznick. Pasamos algún tiempo hablando sobre la grandeza extraordinaria de nuestro santo Rebe [Rabi Shneur Zalman de Liadi, el Alter Rebe]. De pronto, la cara de mi nuevo amigo se encendió con entusiasmo. Me dijo agitadamente:
“Espera un minuto; tienes que oír este asombroso episodio que voy a contarte, que sucedió con el Rebe. Es mi experiencia personal”.
“Tengo dos hijos: el mayor tiene veinte años, el otro dieciocho, y los dos están adelantados en sus estudios de Torá. Fuimos informados de que sus nombres figuraban en el sorteo del proyecto de reclutamiento de ese año y que nuestro número había salido sorteado -uno de mis hijos tendría que entrar en el servicio militar. ¡En el tiránico y anti-semita ejército ruso!. No había ninguna posibilidad de evitarlo.
Viajé inmediatamente al Rebe y le conté las terribles novedades.
El Rebe me contestó: “¿Qué quieres de mí? ¿Soy un ministro gubernamental?”
Estaba muy apenado y no pude hacer otra cosa que ponerme a llorar. A través de mis lágrimas, dije bruscamente al Rebe: “No sé por qué el Rebe se distancia tanto de mí. Estoy unido al Rebe como cualquier otro nuevo jasid”
El Rebe contestó: “¿Oh sí? ¿Y quién dice que eres uno de mis seguidores?”
“Así es” me animé a insistir. “Estuve aquí el año pasado, y este año, y he aprendido todas las explicaciones de Torá y sus profundos contenidos que escuché de la santa boca del Rebe. Pregúnteme por cualquier concepto de estos y contestaré enseguida”.
El Rebe tuvo misericordia de mí. “Con la ayuda de Di-s tus hijos se salvarán” dijo. “¡Ahora ve! Viaja a Liepli. Hay un hombre allí que es especialista en estos temas. Él podrá ayudarte. Así que corre enseguida a Liepli, y en cuanto llegues allí, ve a la casa de este hombre”
“Pero” pregunté “él no me reconocerá en absoluto”
“¿Por qué te preocupas?” me dijo el Rebe . Él te reconocerá y hará todo lo posible para ayudarte”.
Inmediatamente viajé a Liepli. Llegué allí un poco antes del alba. No me demoré en absoluto, y fui directo a la casa del hombre.
La puerta estaba cerrada con llave. Esperé fuera hasta oír que alguno de los sirvientes estuviera despierto, después de lo cual golpeé en la puerta. Me dejaron entrar y fui escoltado al salón principal donde tomé asiento.
Era muy temprano por la mañana. Escuché al dueño de casa caminar de un lado a otro de su cuarto. Hacía ruido como si fuera un hombre salvaje, o estuviera borracho.
Cada tanto clamaba: “¡Di-s Todopoderoso! ¿Qué es esto?”
Después salió del cuarto y entró gritando a la sala donde me hallaba. No notó mi presencia en absoluto.
Permanecí callado. Finalmente me vio, y corrió con una explosión de energía a saludarme. Jadeante, me preguntó de dónde era. Cuando le dije: “De Chesnick” empezó a bailar alrededor y aplaudir vigorosamente con sus manos, gritando: “¡Él es de Chesnick! ¡Él es de Chesnick!” Me convencí que estaba fuera de sí.
Finalmente se tranquilizó. Se dirigió a mí normalmente: “Mi estimado señor. Sé que usted piensa que estoy loco, debido a la manera salvaje en que reaccioné cuando dijo que era de Chesnick. Pero por favor, permítame explicarle y entonces no juzgará mi conducta como tan extraña.
Han pasado cinco años desde la última vez que he visto la santa cara del Rebe” continuó. “Anoche soñé que el Rebe estaba en mi casa. Me rogaba y trataba de convencerme para que ayudara al hombre de Chesnick que se hallaba en problemas.
Me desperté sobresaltado, sintiéndome perturbado por este sueño. Continué durmiendo. De nuevo soñé que el Rebe estaba conmigo, implorándome que ayudara al hombre de Chesnick. Y así fue durante la noche entera.
Cuando me levanté esta mañana, estaba totalmente desconcertado y desorientado. Por eso no pude notar su presencia. Cuando finalmente lo vi y usted dijo que era de Chesnick. ¡Mi alma explotó! Supe que no se trataba sólo de un sueño tonto”.
“Ahora cuénteme” terminó “¿cuál es su problema?”
Le relaté las noticias desastrosas, que uno de mis hijos había salido sorteado y sería reclutado. Repasé con él todos los detalles. Él me respondió que era sumamente difícil cambiar un aviso de sorteo oficial, pero no obstante, “con la ayuda de Di-s, y en mérito de nuestro ilustre Rebe, todo funcionará de la mejor manera”.
Bebió un vaso de té, rezó Kriat Shema y Shemona Esre, y se dirigió al cuartel general del ejército. Estuvo allí casi todo el día. Cuando volvió, bien entrada la tarde, estaba henchido de alegría.
“Sus hijos están libres. Sus números no serán sorteados por varios años, y para cuando lo sean, las presiones actuales habrán menguado”.
El “Cheznicker” me relató las palabras finales de su historia con dificultad. Estaba empapado en lágrimas, pues se había vuelto a emocionar al revivir su milagro personal.

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