El Rebe lo aseguro

Rabi Shalom Dovber, el Rebe Rashab, autor de los discursos más profundos de las enseñanzas de Jabad, estableció la Ieshivá (Academia de Torá) en Rusia, y luchó tenazmente para salvar y fortalecer el Judaísmo. Pero su salud era muy frágil, y visitaba el campo regularmente en Shabat, para descansar.

Un Shabat hubo una crisis en la Ieshivá que fundó. En medio de la noche, uno de los alumnos comenzó a padecer diarrea y altísima fiebre.

Normalmente esto no habría despertado mucho interés, pero eran los primeros síntomas de una enfermedad muy contagiosa llamada Cólera que estaba diezmando millones de vidas en ese momento en Rusia.

Para peor, el único tratamiento era beber té caliente, y el joven se negaba a que se encendiera fuego (en Shabat está prohibido cocinar), diciendo que haría lo que diga el Rebe. Después de todo, no era seguro que tuviera Cólera, y era de noche, demasiado tarde para despertar al doctor.

El Rebe estaba a dos horas de distancia. ¿Quién iría? Mordejai Perlow (quién después fue Rabino en Australia) fue el elegido. El joven fue caminando tan rápido como pudo. Dos horas después, bañado en sudor, vio la cabaña del Rebe. Ya era el amanecer.

La esposa del Rebe estaba en el porche, y cuando vio al joven que se acercaba, sintió pánico.

“¿Qué pasa?”gritó. “¡¿Cual es el problema!?”

“¡Oh, nada!” dijo, intentando mostrar calma. “Quiero un consejo del Rebe”

“¡Me dices lo que es!”Ella exigió “¿algo pasó en la Ieshivá?”

“Bien” contestó renuentemente, “Uno de los muchachos tiene fiebre.”

“¿Sólo fiebre?” Interrogó, “¿Viniste corriendo aquí desde la Ieshivá porque un muchacho tiene fiebre?”

“Bueno… también diarrea…”

“¡Oy!” Ella exclamó, “Ven conmigo. ¡De prisa!”

Entraron en la casa, y al cuarto dónde se hallaba el Rebe. Ella golpeó. No hubo contestación, y entonces la esposa del Rebe abrió la puerta. El Rebe estaba envuelto en su Talit (manto para la Plegaria), listo para rezar. Era obvio que estaba en un mundo diferente.

“Uno de los muchachos tiene Cólera, Di-s nos libre!”! Ella gritó.

El Rebe se volvió, los miró por unos segundos e hizo señas con su mano a Mordejai para oír su versión.

“Sí Rebe” masculló “ Fiebre y diarrea”

“Nuu” Dijo el Rebe cuando hizo una señal que indica que era nada. “Un poco de diarrea y fiebre, no es razón para aterrarse”.

“¡No es un poco!” Gritó su esposa. “Es muy serio. Es una fiebre alta, y el enfermo no les permite  siquiera pedirle al peón que haga un té para él”

“Tiene razón, no necesita que se encienda el fuego en Shabat para él.”

Luego miró a Mordejai y dijo: “¡Regresa a la Ieshivá y dile a él y a todos los demás que no es nada! ¿Me oyes? ¡Absolutamente nada! Está completamente saludable, no importa lo que diga el doctor.”

Mordejai se volvió, velozmente con alas en sus pies, a la Ieshivá.

Cuando llegó- dos horas después- todos los alumnos estaban fuera, asustados de estar en el edificio con el enfermo. El Doctor había sido llamado y el diagnosticó fue Cólera. El muchacho entró en coma y ahora era una cuestión de tiempo. Todos pensaban que era el principio de una epidemia.

Pero Mordejai se apresuró y entró en el edificio, ignorando los gritos de sus amigos, pues ponía en peligro su vida. Entró al cuarto del muchacho enfermo, tendió sus brazos alrededor de él, abrazando el cuerpo inconsciente.

“El Rebe dijo que estás sano!” gritó. “¡Levántate! ¡El Rebe dijo que estás sano!”

Los otros, afuera, oyeron lo que estaba gritando, y en segundos llenaron el cuarto y bailaron.

De repente, el muchacho enfermo, ardiendo con fiebre, débil, abrió sus ojos y todos nos quedamos callados cuando dijo;

“¡Baruj HaShem! (Gracias a Di-s) el Rebe dijo que estoy sano.”

Minutos después el muchacho estaba sentando en la cama, bebiendo agua. Y una semana después volvió a estudiar Torá con el resto de sus amigos como si nada hubiese pasado.


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