El Rebe, el médico y un sueño

En la ciudad de Vitebsk, cercana a Lubavitch, vivía un médico judío, muy famoso llamado Dr. Liberman. El Dr. Liberman era observante de los preceptos de la Torá y muy meticuloso en el cumplimiento de cada una de las Mitzvot. Debido a ello, los judíos de la ciudad sabían que no debían molestarlo en el día de Shabat.

Cierta vez, un Shabat después de la comida del mediodía, el médico se recostó a descansar y así cumplir con “dormir en Shabat es un goce”.

Al adormecerse, el Dr. Liberman soñó que un Rabino de aspecto muy honorable, al que no conocía, recitaba delante de él un pasaje de la Mishná, del Tratado de Shabat, acerca de un enfermo que está en peligro, y acerca de una parturienta- sobre lo que la Halajá (ley judía) indica que está permitido profanar el Shabat para asistirlos.

En el mismo instante en que despertaba de su sueño, su asistente entró a la habitación y le informó que había un hombre esperándolo afuera, y que pedía verlo con urgencia.

Al entrar, el hombre le contó que venía de la ciudad vecina de Horodok, pues su esposa que estaba dando a luz- estaba en grave peligro. Por eso vino a solicitarle al Dr. Liberman que lo acompañase de inmediato para salvarle la vida.

Al principio el médico dudó, pues no deseaba viajar en Shabat, pero ya que hacía unos instantes había visto en su sueño al Rabino que explicó delante de él el pasaje de la Mishná que habla de un enfermo en peligro y de una parturienta, decidió acompañarlo de inmediato.

Al arribar a Horodok, el Dr. estuvo varias horas al lado de la madre, hasta que el parto se realizó exitosamente.

Después de unos meses, el Dr. Liberman recibió un telegrama de Lubavitch, en el que se le solicitaba que atendiera a un familiar del Rebe.

Cuando el Dr. Liberman llegó a Lubavitch, visitó al enfermo y lo atendió. Luego fue a la sala y se sentó con la Rabanit Shterna Sara- esposa del Rebe- y le entregó todas las indicaciones para atender al enfermo hasta que sanara completamente.

Mientras conversaban, entró a la habitación el Rebe, Rabí Shalom Dovber. El Dr. Liberman se sorprendió terriblemente, pues el rostro del Rebe era idéntico al del Rabino que había visto en su sueño, y que le había explicado el pasaje de la Mishná. El Dr. Liberman nunca antes se había encontrado con el Rebe. Muy estremecido y emocionado le relató lo sucedido ese Shabat y los detalles del sueño.

El Rebe se encogió de hombros y dijo:

“No sé que has soñado. Lo que sí sé es que el hombre de Horodok me visitó hace un tiempo y me preguntó si era conveniente contratar para el parto a un médico o a un profesor. Le recomendé que no acordara con un profesor, pues seguramente visitaría a la parturienta por un instante y luego se retiraría. Y la mujer que va a dar a luz necesita que el médico esté a su lado a lo largo de las horas que tome el parto. Por eso le indiqué que acordara la asistencia de un médico experimentado. Incluso le recomendé que te contratara para el parto…”

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