El judío gordo

Un día, se le reveló a Rabi Israel Baal Shem Tov, que había sido meritorio de que un gran alma iba a ser su compañero en el Mundo por Venir. La identidad de esta persona también le había sido revelada como un alma de cierto campesino de un pueblo a miles de kilómetros de su casa.

Deseando estudiar un poco más sobre su destinado compañero, Rabi Israel decidió dar un paseo por aquel pueblo, preguntando sobre esta persona. Descubrió que era un simple e ignorante Judío, muchos lo describían como “glotón”.

Rabi Israel alquiló una habitación en su casa, y observó su comportamiento por varios días. Su destinado compañero, era una persona simple. Nunca lo vio con un libro en la mano, lo único que le llamaba la atención de su comportamiento era su forma de alimentarse: El hombre consumía una gran cantidad de comida.
Finalmente, Rabi Isreal le preguntó: “Lo se de una fuente confiable, que vas a estar en un gran lugar en el cielo. ¿Quizás puedas decirme a qué se debe?
“Soy un simple Judío” dijo el hombre, no hay nada especial en mi. Quizás debas revisar tus fuentes nuevamente”
¿Haz hecho, alguna vez en tu vida, una gran acción? Persistió Rabi Israel. “Quizás salvaste una vida, o alguna vez haz dado una gran cantidad de caridad, o haz hecho algún gran sacrificio por amor al Todopoderoso?”
“Perdón por decepcionarlo” dijo el hombre, “pero tienes a la persona equivocada. Nunca he hecho algo de ese estilo. Lo único extraordinario de mi, es la cantidad de comida que consumo. Nadie come tanto como yo”.
“¿Por qué comes tanto?” preguntó Rabi Israel.
“Por mi padre”, dijo el hombre.
“¿Tu padre?”
“Mi padre falleció “al Kidush Hashem” (“por la santificación del nombre de Di-s”). En un pogrom, hace muchos años, lo habían sacado de su cama, dándole la opción de bautizarse, o de lo contrario, la muerte. Cuando se negó a besar la cruz, lo tiraron a las llamas. Pero mi padre era muy delgado, puro piel y huesos. En minutos fue consumido por el fuego, no había nada para quemar. Entonces decidí que conmigo, nunca sería de esa manera. Si alguna vez tuviera que ser quemado en aras del nombre Sagrado de Di-s, entonces me quemaré, me quemaré y me quemaré”.

Por: Yanki Tauber

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