El Jasid milagroso

En una posada, una docena de Jasidim mercaderes estaban calentándose frente al fuego. El grupo incluía hombres de ciudades y pueblos de Rusia y Polonia, todos con el propósito de viajar a la feria anual en Leipzig. La conversación pronto se dirigió al tema de la grandeza de sus Rebes, mientras cada uno alababa las virtudes de sus maestros.
Uno por uno, los Jasidim comenzaron a contar historias sobre los poderes milagrosos de sus Rebes. Uno de ellos contó cómo durante quince años, él y su esposa anhelaban un hijo, hasta que recibieron una bendición de su Rebe: en el período de un año, se encontraban cargando en sus brazos a su hijo varón recién nacido. Un segundo contó cómo su Rebe había neutralizado el odio hacia los judíos, el Pogrom que había incitado el sacerdote, mientras que un tercero relató cómo la bendición de su Rebe y las especiales instrucciones habían vuelto a traer a su hijo rebelde a casa. Y así pasaron las horas, recordando y contando las maravillas realizadas por sus santos mentores.
Finalmente, todos se voltearon hacia un Jasid que había estado escuchando silenciosamente las historias: “Nu, ¿De quién eres un Jasid?”, le preguntaron. “Escuchemos algo sobre tu Rebe”.
El Jasid dijo: “Yo soy un Jasid de Jabad, un discípulo de Rabí Sholom DovBer de Lubavitch (el quinto Rebe de la dinastía de Jabad). Trabajo con maderas y hace unos años me ofrecieron comprar un bosque. El precio era elevado, pero las oportunidades eran más elevadas aún, se hablaba sobre un ferrocarril que sería construido, aumentando la demanda y la rentabilidad de la madera local. Como hago con las decisiones más importantes en mi vida, fui a consultarle al Rebe. Él me recomendó que comprara el bosque.
La compra me llevó a la ruina. El proyecto del ferrocarril cayó y yo quedé básicamente con un bosque inútil. Perdí toda mi fortuna y quedé debiendo importantes deudas.
Luego de una larga pausa, uno de los oyentes preguntó “Y luego, ¿Qué ocurrió?”
“Nada”, dijo el Jasid. Todavía sigo luchando para alimentar a mi familia y pagar mis deudas”
“¿Y cuál es el milagro?” preguntaron todos.
“Que mi relación con el Rabino tiene nada que ver con sus poderes súper milagrosos. Que continúo siguiendo sus directivas en cada área de mi vida. El milagro es que todavía sigo siendo su jasid”

Por Yanki Tauber

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