El Ejad del Baal Shem Tov

Una gran calamidad sacudía a los judíos de Polonia: el gobierno había emitido una serie de decretos que desterraban a los judíos…


Rabi Schneur Zalman de Liadi salió al camino, visitando comunidades judías a lo largo de Polonia y Lituania para juntar grandes sumas de dinero que se necesitaban para alimentar y albergar a los sin techo y para sobornar a los ministros gubernamentales para aliviar los decretos. Al llegar al pueblo de Tulcán, fue a presentar sus respetos a Rabi Baruj, nieto del fundador del Jasidismo, Rabi Israel Baal Shem Tov.
“¿Qué lo trae por estas partes? le preguntó Rabi Baruj.
Rabi Schneur Zalman explicó el propósito de su viaje.
“¿Recaudar fondos para sobornos?” objetó Rabi Baruj. “Ciertamente el tema puede arreglarse sin recurrir a tales medios mundanos. ¿No puede usted, en cambio, enseñar el Ejad (Uno) de mi santo abuelo a nuestros hermanos judíos? ¡Con eso basta para aniquilar los decretos de nuestros enemigos!”
“Al contrario” dijo Rabi Schneur Zalman. “Es el Ejad de su abuelo el que está causando todo el problema.”
“Hace trescientos años,” Rabi Schneur Zalman explicó, “los judíos fueron expulsados de España. Vagaron de puerto en puerto y de país en país, pero ninguno de los reyes de Europa les permitió establecerse en sus dominios. Entre los judíos, había quienes habían logrado salvar una porción considerable de su riqueza, y ofrecían sobornos a los gobernantes locales a cambio de asilo para descansar sus huesos cansados del destierro; pero fueron rechazados repetidamente. ¿Por qué los gobernantes de Europa, cuyo apetito por la plata y el oro era legendario, se negaban a estas lucrativas ofertas? Porque esto era el reflejo terrenal de un drama que se estaba desplegando en los Cielos. Los sarim ( ángeles) que representan el espíritu de estas naciones no querían judíos en sus dominios. “Conocemos a estos judíos” dijeron. “No bien ellos se establecen en un nuevo lugar, erigen Casas de Estudio y Plegaria dónde estudian Torá y proclaman la unidad de Di-s. ¡Pronto el llamado de Shemá Israel Hashem Elokeinu Hashem Ejad! (“¡Oye Oh Israel, Hashem es nuestro Di-s, Hashem es Uno!”) resonará a lo largo de nuestras tierras. ¿Y que será de nosotros? Nos desintegraremos como la oscuridad da lugar a la luz y la tontería es desterrada por la sabiduría. No, nos arreglaremos sin los judíos”.
“Pero el ángel de Polonia reaccionó diferente” “¡No tengo nada que temer de los judíos!” dijo. Al contrario, sólo ganaré con su presencia en mi dominio. Sí, ellos construirán Casas de Estudio de Torá y Plegaria, pero lo harán para su propio crecimiento. Sí, construirán Sinagogas y gritarán Ejad!, pero será su propia piedad que estarán proclamando, no la unidad de Di-s. El flujo de vitalidad espiritual que Di-s coloca en Sus hijos se extinguirá de sus agrietados recipientes y caerá en mis propios cofres”
“El alma de Polonia que había asentido, provocó los eventos en la tierra. El Rey de Polonia exigió una altísima suma de dinero para permitirles establecerse allí, y los judíos juntaron una pila de oro y plata para satisfacerlo. Así, los judíos fueron admitidos en Polonia.
“Pero ¿qué pasó después de trescientos años? Su abuelo vino y enseñó el verdadero significado de ”Ejad,” y el ángel de Polonia empezó a tener segundos pensamientos. “¡Estuve de acuerdo en aceptar a los judíos del antiguo Ejad, no el nuevo!”
“Bien,” concluyó Rabi Schneur Zalman, “ya que no estamos dispuestos a dejar el Ejad que su abuelo nos enseñó, necesitamos echar un poco más de plata en los cofres de Polonia”

(Shmuot Vesipurim)

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