Asimilate despacio que estoy Apurado

Napoleón Bonaparte y el Alter Rebe, Rabi Shneur Zalman de Liadi, se enfrentaron ideológicamente. El fundador del movimiento Jasídico Jabad sostenía que la influencia del emperador francés sería negativa en el plano espiritual para los judíos. Para evitarlo, puso en marcha un importante plan de acción.

El renombrado jasid Rabi Moshe Maisels de Vilna, uno de los más jóvenes discípulos de Rabi Shneur Zalman de Liadi, le dijo en una oportunidad a Rabi Itzjak Aizik de Homl: “El Alef del Jasidut me salvó de una muerte segura”.

[En el Tania, el Alter Rebe escribe: “Por naturaleza, la mente domina al corazón”. Esta máxima, conocida como el Alef del Jasidut, es la piedra angular de la visión del Jasidut Jabad de la vida]

Rabi Moshé Maisels era una persona muy instruida y hablaba fluidamente alemán, ruso, polaco y francés. Durante la invasión de Napoleón a Rusia, oficiaba de traductor para el Comando en Jefe del ejército francés. Rabi Shneur le indicó asociarse con los militares del regimiento francés, conseguir una posición en su comando y enviar toda la información a los comandantes del ejército ruso.

[Rabi Shneur Zalman sostenía que a pesar de que los planes de Napoleón eran emancipar a la comunidad judía, trayendo así un bienestar material a los judíos, en realidad se trataba de la fachada rutilante de una asimilación forzosa y  de un genocidio espiritual. La contribución del Rebe en la victoria de Rusia fue reconocida por el Zar, quien le asignó el status de “Ciudadano Honorable” para todas las generaciones]

En poco tiempo, Rabi Moshe tuvo éxito en su misión, ganándose la confianza de los comandantes en jefe del ejército de Napoleón y estaba al tanto de los más secretos planes. Fue Rabi Moshe quien salvó al arsenal de armas de las fuerzas armadas rusas en Vilna de correr la misma suerte que el de la ciudad de Schvintzian, ya que alertó al comandante encargado, y quienes estaban a punto de volar el arsenal fueron capturados en el acto.

“El Comando Mayor del Ejército francés se reunió en pleno” relató Reb Moshé “debatiendo acaloradamente las maniobras y todos los detalles de los flancos de la próxima batalla. Los mapas habían sido extendidos en el piso, y los generales examinaban los caminos y las sendas, sin poder tomar una decisión. Había poco tiempo. Al otro día la batalla en los alrededores de Vilna debía comenzar. Todavía estaban discutiendo cuando la puerta se abrió repentinamente de un golpe. El guardia que estaba apostado dentro de la habitación se sorprendió enormemente y sacó su revolver. Todos estaban convencidos de que se trataba de un intento del enemigo de rescatar al general Shtaub… Pero era Napoleón en persona que apareció en la puerta. Su rostro estaba oscurecido por la furia. Como un torbellino entró en la habitación y gritó: “¿Han planeado ya la batalla?” “¿Han determinado el orden de los flancos?”

Y continuó: “¡¿Quién es este intruso?!” Dijo señalándome. En un instante estaba a mi lado. “¡Eres un espía de Rusia!” gritó y colocó rápidamente su mano sobre mi pecho para sentir el latido del corazón de alguien que ha sido descubierto. En ese momento, el alef  del Jasidut me salvó. Mi mente ordenó a mi corazón latir sin incrementar la velocidad. Con una voz calma dije: “Los comandantes de su Excelencia el Emperador me contrataron como intérprete, ya que manejo los idiomas que les son cruciales para poder llevar a cabo su tarea…” Y así logré quitar todo tipo de sospecha.

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