¿No puede? ¡¡¡No quiere!!!

Las matanzas de Jmelnitzki, el falso Mesías Shabtai Tzvi, el movimiento del iluminismo, y la ignorancia y pobreza de fines del siglo XVII pasaban su factura. A principios del siglo XVIII, el Judaísmo estaba cansado.
Los judíos estaban divididos en dos grupos: los estudiosos del Talmud y las masas iletradas. Los estudiosos creían que el Judaísmo era un asunto muy serio y la meta era ir al cielo…. y no tenían tiempo para el populacho. Y, los de más abajo estaban faltos de Torá y de saber cómo servir a Di-s.
El Baal Shem Tov vino a cambiar todo esto. ¡Enseñó que ese Judaísmo, aunque serio, debe ser alegre, pues su meta es revelar a    Di-s en este mundo! También enseñó que los judíos simples contribuyen más aun a esta meta que los estudiosos y por consiguiente pidió a sus alumnos que educaran a las masas.
Como es de imaginar, esto despertó la ira del ‘judíos serios’ que declararon la guerra a sus ideas.
Un judío muy estudioso llamado Rab Zundel (nombre ficticio) decidió tomar el tema en sus manos. Al contrario de sus compañeros que se distanciaron, decidió viajar al Baal Shem Tov e intentar alejarlo de su erróneo camino.
Pensó que: 1. no se juzga a una persona antes de oír su defensa. 2. es una mitzvá intentar que los pecadores se arrepientan y 3. si tenía éxito, ¡merecería un lugar muy alto en el mundo por venir!
Llegó a la modesta casa del Baal Shem Tov y fue recibido.
“Mi amigo,” suplicó “He oído que intenta cambiar la Torá y establecer sus propias ideas. Por ejemplo, he leído que dice que  Di-s está en todas partes, no sólo en la Torá y que cada judío es santo, no sólo los estudiosos de Torá. ¡¡Esto es pura herejía!! Le doy la oportunidad de defenderse.” El Baal Shem Tov quedó callado, y luego contestó con voz clara.
“Cuando tenía cinco años, mi padre -en su lecho de muerte- me dijo dos cosas: que debo temer SÓLO de Di-s y amar a cada judío”.
Después de que mi padre falleció, vagué en los bosques y contemplé. Entendí que   Di-s está mucho más lejano y al mismo tiempo, más cercano a nosotros de lo que podemos imaginar.
Me encontré con místicos ocultos que me enseñaron los secretos de la Torá. Me dijeron que yo era una alma especial y aconsejaron que ocultara mi grandeza hasta que llegara el tiempo apropiado.
Desde entonces, los dos principios de mi padre siempre están presentes. Temo sólo de Di-s, porque Él constantemente crea a todo ser. Amo a cada judío, porque cada uno de ellos es un hijo único del Creador, con la misión de dar significado y refinar al mundo.
Pero también aprendí ‘Hashgajá Pratit’: Que Di-s, además, nos envía mensajes a través de las criaturas para ayudar a transformarnos y cumplir la Torá con alegría.
Incluso una brisa, el gorjeo de un pájaro, una palabra proferida por un gentil, TODO lo que pasa contiene un mensaje. ¡Entiende Rabí Zundel, para que lleguen al corazón, incluso la comprensión de la Torá, no significa nada si no llega al CORAZÓN!
“Usted por ejemplo; entiende todos los libros, pero eso no ha afectado a su corazón. Está frío y muerto. Para usted Di-s  está todavía muy lejos. ¡Pero la creación entera le envía mensajes a gritos, llévelos al corazón!”
Rab Zundel parecía fuera de sí.
“¿Quiere decirme que un árbol…. , o un GENTIL pueden enseñarme? ¡Es una locura!! No puedo creer semejante cosa!! No PUEDO y no QUIERO!!”
“¡No” le contestó el Baal Shem Tov “no es que no puede, no QUIERE!”
Rab Zundel salió del cuarto a la calle, saltó dentro de su carro para volver a casa. Ahora sabía la verdad. ¡El Baal Shem Tov era un renegado incorregible!
Una hora después, todavía enojado, notó un carro volcado con un hombre al lado cubierto de barro, intentando empujarlo. Cuando vio a Rab Zundel, empezó a gritar  para detenerlo.
Pero Rab Zundel redujo la velocidad para pasar por el costado.
“¡Eh! Pare! ¡Detengase”! gritó el Gentil, “¡ayúdeme!”
“¡Lo siento”  gritó el Rabino “no puedo ayudar!”
“¡Ahh” dijo el gentil con desprecio, “no es que no puede… no QUIERE!. ¡SI QUISIERA, PODRÍA!!”
¡Sintió como un relámpago! ¡De repente Rab Zundl comprendió que estaban enseñándole la lección de su vida!
Detuvo el carruaje, y ayudó  a empujar el carro. Y volvió del Baal Shem Tov para aprender a abrir su corazón.

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