¿Me haces un favor?

¿Cómo reacciona cuando le hacen esta pregunta? La próxima vez, antes de responder, considere lo siguiente…

Rabí Israel Baal Shem Tov, fundador del movimiento Jasídico, enseñó que toda la razón por la cual desciende un alma a este mundo es para hacerle un bien material o espiritual a otro iehudí.
Un favor no requiere una inversión considerable de tiempo, energía o dinero. Abarca todo tipo de actos de bondad que podamos hacer por el prójimo. El ayudar a alguien nos conecta a esa persona de una forma intrínseca. Esto puede entenderse considerando cómo Rabí Shneur Zalman de Liadí, fundador del movimiento Jasídico Jabad, difundió las enseñanzas del Baal Shem Tov. Él explicó que cuando se realiza un bien al prójimo, éste se le efectúa no sólo al individuo en cuestión sino, a todas las almas que de él descenderán, hasta el final de las generaciones. ¿No es impresionante y alucinante?. Cuando le presta dinero a su amigo, le ayuda a encontrar un trabajo, le hace las compras a quien no puede salir de su casa, o efectúa algo simple como “ayudar a un anciano a cruzar la calle”, está realizando algo que tendrá un efecto no sólo sobre la persona en cuestión, sino en sus hijos y en los hijos de sus hijos.
Si esto es así en cuanto a los favores materiales, cuánto más lo es al tratarse de ayudas espirituales. ¿Pero qué clase de favores espirituales pueden estar al alcance de cada persona?.
¿Sabe leer hebreo? Hay muchos adultos y jóvenes que lo desconocen y desearían aprenderlo. ¡Usted puede enseñarles! O quizás puede invitar a alguien que nunca haya experimentado un Shabat, a celebrarlo junto a usted. Tal vez pueda compartir con un conocido la clase de Torá a la que usted asiste en el Beit Jabad. ¿Algunas de estas sugerencias ha hecho “clic” dentro suyo? Si aún no ha sucedido, puede hacer algo que está al alcance de cualquier lector de la “Enseñanza Semanal”: ¡Comparta esta copia con algunos de sus amigos!.
No es que deseemos hacernos propaganda, sino que seguramente usted conoce a alguien que puede beneficiarse leyendo estos artículos.
¡Hágase Ud. mismo un favor! La próxima vez que alguien le pregunte: “¿Me haces un favor?” o aún antes de ello, deles una “mano” material o espiritualmente hablando. Y recuerde: ¡esa puede ser la razón de por qué está usted aquí!

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