Shimon Hatzadik y Alejandro el grande

Alejandro el Grande comenzó sus grandes conquistas du­rante este período. Después de conquistar Persia, continuó hacia Ierushalaim. Su plan era conquistar todo el mundo co­nocido.

Shimón Ha-Tzadik, vestido con las hermosas prendas del Kohén Gadol, encabezó una gran procesión que salió a saludar al gran conquistador y a pedir por la paz. Cuando Alejandro el Grande vio a Shimón Ha-Tzadik, descendió de su carro y se postró ante el Kohén Gadol. Les explicó a los sorprendidos espectadores que una visión de Shimón Ha-Tzadik se le ha­bía aparecido en un sueño antes de cada batalla importante, animándolo a la victoria.16

Shimón Ha-Tzadik defendió a su pueblo ante Alejandro, y es­te último accedió a establecer relaciones amistosas con la co­munidad judía. Después de esto, visitó el Templo, donde ofreció muchos sacrificios en acción de gracias por sus exito­sas campañas. Shimón Ha-Tzadik le enseñó muchas cosas so­bre judaísmo y el modo de vida de la Tora. Alejandro se im­presionó tanto que garantizó a los judíos a lo largo de su im­perio muchos privilegios, incluso exención de impuestos du­rante los años de Shemitá (Sabáticos), cuando la ley judía les impedía a los judíos trabajar su tierra. Alejandro el Grande había querido que una estatua de sí mismo se erigiera en el Beit Ha-Mikdash, pero se le dijo que la ley judía prohibía categóricamente cualquier tipo de ima­gen. No obstante, Shimón Ha-Tzadik le prometió otra clase de honor que complació al conquistador inmensamente: ca­da varón nacido en aquel año fue llamado Alejandro. Alejandro el Grande consintió en perdonar Ierushalaim y man­tener relaciones amistosas con la comunidad judía.

ALEJANDRO Y LOS JUDÍOS

Aunque Alejandro el Grande no interfirió en las costumbres y prácticas religiosas de la nación judía, la influencia de su cultura griega helenista era muy fuerte. El Talmud17 relata que Alejandro el Grande le preguntó al Kohén Gadol, Shimón Ha-Tzadik, por qué tan impresionante grupo de Ancianos se había tomado la molestia de ir a en­contrarlo en su marcha hacia Ierushalaim. Shimón Ha-Tzadik respondió: “¿Puede ser que idólatras te convenzan de des­truir el Templo, donde rezamos que tú y tu imperio no sean destruidos?”. Cuando Alejandro se enteró de que eran los consejeros samaritanos, enemigos jurados de los judíos, quienes querían destruir el Templo, detuvo las conspiracio­nes y hostigamiento de ellos hacia los judíos. Benevolente como fue Alejandro con los judíos, su conquis­ta es no obstante considerada el comienzo de la dominación griega, porque de aquel tiempo en adelante los habitantes judíos de Israel estuvieron bajo la dominación de la cultura griega. Alejandro el Grande murió súbitamente a los treinta y tres años de edad (3454). Ningún sucesor fue lo suficiente­mente fuerte para mantener todo el reino unido. El vasto imperio de Alejandro fue dividido entre sus cuatro genera­les. Israel fue dividido entre Ptolomeo de Egipto y Seleuco de Siria. Finalmente, estallaron los enfrentamientos entre ellos, y eventualmente Seleuco tuvo que dar a Egipto sus derechos territoriales. En general, los judíos sufrieron mucho bajo el opresivo régimen de Ptolomeo.

Extraído de “Ayer, Hoy y Siempre” de la editorial Bnei Sholem

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