La batalla con Amalek

La Divinidad se revela totalmente cuando erradicamos a Amalek por dentro y por fuera

“¿Está Di-s presente entre nosotros o no?”…entonces vino Amalek” (Éxodo 17:7-8)

El arribo repentino de Amalek en la escena no fue casualidad. La pregunta “¿Está Di-s entre nosotros?” causó que Di-s dijera “¡Ya verán! Les traeré a Amalek sobre ustedes, y ahí verán en dónde estoy y Me clamarán” (Rashi)

Aunque la duda sostenida por los judíos fue la causa del arribo de Amalek, Amalek es el perpetuo continuador de tales dudas. (De hecho, la palabra “Amalek” tiene el mismo valor numérico que la palabra hebrea “Safek”.  “dudas”), Amalek atenta enfriando el fervor de la gente. “Por supuesto que Di-s existe” dice, “No estoy intentando que dudes sobre ello. Pero ¿se encuentra realmente entre nosotros? ¿Se preocupa Di-s por lo que está pasándote? Di-s es tan grande y omnipotente, tan por encima de la naturaleza y el orden físico, que no puede estar realmente metido en todos los detalles”

“Voy a ir más lejos todavía” grita Amalek. “Les aseguraré que no solo existe un Poder Mayor, estoy además dispuesto a creer en la existencia de un Di-s que está constantemente recreando el mundo cada segundo. Pero deben admitir que aún así, Él no se encuentra entre nosotros; Su participación es solo muy general”.

Este es el primer paso de Amalek, porque la aceptación de dicha duda se convierte en un crecimiento maligno, llevando a la persona a creer que Di-s ha abandonado por completo a la tierra. Esto lleva a la peor conclusión posible; causa que la persona abandone su búsqueda de Divinidad y espiritualidad. Cuando uno ya no busca más a Di-s, Amalek entonces ha sido muy exitoso.

“Amalek entonces vino y peleó contra Israel…”(Éx 17:8)

Amalek es el segundo enemigo que los judíos enfrentaron desde su salida de Egipto. La primera fue contra los egipcios, que los persiguieron hasta el Mar de los Juncos. Ahí Moshé dijo: “Di-s peleará por ustedes y ustedes deberán permanecer callados”. En contraste, los hijos de Israel mismos tuvieron que pelear contra los amalekitas. Esto es porque los egipcios se pararon detrás de los judíos; no les estaban bloqueando el paso hacia el Sinai, mientras que lo amalekitas sí lo estaban haciendo. De manera similar, cuando sea que estemos enfrentándonos a la adversidad, debemos determinar la naturaleza de dicha amenaza: ¿Está realmente parándose como una barrera entre el Sinai y nosotros o es solamente una molestia espiritual? El último tipo de batalla debe ser dejado en manos de Di-s, mientras que aquellas que interceden en el camino de traer luz al mundo deben enfrentarse.

“…En Refidim”
(Éx 17:8)


¿Por qué este lugar se llama “Refidim”?
Porque aflojaron (En hebreo “rafu”, un juego de palabras) su asimiento con la Torá.
El estudio de la Torá es una búsqueda intelectual, pero aquí se hace referencia a “aflojar el nudo” con las manos. Esto es porque la Torá no tiene la intención de permanecer “en la cabeza” como un estudio teórico, debe ser aplicado en la acción, a “las manos”. En aquel momento, los judíos estaban muy flojos en la implementación de dicho proceso. Amalek por lo tanto, tomó ventaja de esto, en un intento de debilitar el mandamiento práctico del pueblo judío de traer la Torá a este mundo material.

“Moshé le dijo a Iehoshúa…” (Éx 17:9)

Aunque era la guerra de Moshe, Iehoshua fue el que realmente peleó. Esto es un simple tema de linaje. Iehoshua era descendiente de Iosef, mientras que Amalek era un miembro de la familia de Esav. Por lo tanto esta batalla cumple con el versículo (Obadiá 1:18): “La casa de Iaakov será como fuego y la casa de Iosef como la llama, mientras que la casa de Esav será como paja” (Rashi)
Amalek atacó a los enfermos y débiles espiritualmente, cuyas Nubes de Gloria habían echado. Fue por la esencia de Iosef (sus huesos), que habían sido sacados de Egipto por Moshe en persona, que su descendiente Iehoshua se encargó de la batalla en su nombre. A pesar del hecho que esta gente se categorizada como “otros”, removidos de toda Divinidad, Ieshoshua los trató como los “hijos de Di-s”, y fue a guerrear contra Amalek.

“Cuando Moshe elevaba sus manos, Israel prevalecía… “
(17:11)

Es sólo en la batalla contra Amalek que encontramos que el éxito dependía de las manos alzadas de Moshe. Esto es porque Amalek ataca con Jutzpá, descaro y rebeldía sin ninguna explicación. Ninguna “entrada en razón” pacificará esta frivolidad. Para combatir a Amalek, debemos ir más allá de la razón, a un lugar en donde toda explicación sea irrelevante. Debemos convocar la innata dedicación de la bondad que ninguna discusión pueda desafiar. Este es el significado de las manos alzadas de Moshe por encima de su cabeza.

Él dijo, “La Mano está (elevada en juramento) en el Trono de Di-s…” (Éx 17:16)
En vez de usar el término hebreo normal para “trono” (“kisé), solo se usa parte de la palabra (“kes”). Más aún, el nombre de Di-s está escrito como “I-a” (yud-hei), en vez de estar escrito todo entero (iud-hei-vav-hei). Esto es, porque tanto el Nombre de Di-s como Su trono permanecen incompletos hasta que Amalek esté erradicado por completo (Rashi)

Está explicado en la Kabalá que las primeras dos letras de Di-s reflejan intelecto y emociones, el conocimiento de la existencia de Di-s y su amor y temor hacia Él. Las últimas dos letras reflejan en cumplimiento de la Torá y las Mitzvot. La meta de Amalek, como ya mencionamos, es debilitar a los judíos la aplicación práctica de la palabra de Di-s. Él se da cuenta que no tiene otra chance de atacar las facultades más elevadas abiertamente, así que atenta en debilitar a los judíos en las áreas de la práctica. Mientras Amalek siga existiendo, este mal puede continuar, el Mismo nombre de  Di-s está disminuido e incompleto. Es slo cuando el pueblo Judío tiene éxito en erradicar a Amalek tanto desde adentro como desde afuera que la Divinidad está establecida y revelada.

De las enseñanzas del Rebe de Lubavitch, adaptado por Moshe Yaakov Wisnefsky

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario