Iaakov envía mensajeros a Eisav

Cuando Iaakov regresó a Eretz Israel de la casa de Laván envió mensajeros a su hermano Eisav…


¿Cómo puedes enviarnos a lo de Eisav?- objetaron los hombres de Iaakov. – Tenemos miedo de enfrentarlo.
No teman. Pediré a los ángeles que nos recibieron cuando llegamos a Eretz Israel que marchen frente a ustedes y los protejan.1

No nos debería sorprender que Iaakov envió seres celestiales a lo de su hermano Eisav, porque era habitual para nuestros patriarcas tratar con ángeles.

Tres ángeles llegaron a la casa de Abraham después de que se circuncidó.

Mientras deambulaba en el desierto, los ángeles se dirigieron a la sirvienta de Abraham, Hogar. ¿Por qué habría de sorpren¬demos que nuestro patriarca Iaakov enviara ángeles con un mensaje?

Si Eliezer, el sirviente de Abraham, quien viajó a lo de Laván, fue acompañado por ángeles, con más razón Iaakov mismo, fue asistido por ángeles.

Cuando Iosef fue enviado por su padre a buscar a sus hermanos, se encontró con tres ángeles. ¿Por qué habría de sorprendernos que su padre Iaakov tenía ángeles a su mando?

Iaakov dio instrucciones precisas a sus mensajeros respecto de como dirigirse a Eisav. – Humíllense delante de él. Llámenlo, Amo mio’. Sin embargo, expongan nuestra posición claramente. Díganle en mi nombre que he vivido con Laván, el amo de todos los magos y estafadores, pero lo superé (implicando que seguramente lo superare a él). A pesar de vivir en la casa de Laván, cumplí con la totalidad de las seiscientos trece mitzvot (mandamientos) (implicando que por lo tanto no espere salir victorioso). Demoré mi partida hasta ahora (hasta el nacimiento de losef, porque él posee el poder para prevalecer sobre ti).4
- Diganle, “me odias por las bendiciones que piensas que te robé. Nuestro padre me bendijo para que se me otorgue el rocío del Cielo y la fertilidad de la tierra, pero no he recibido ninguna de estas dos cosas. Poseo bueyes, asnos y burros que no vienen ni del cielo ni de la tierra. ¿Por qué entonces, me odias?.”
Las palabras de Iaakov: ‘Poseo un buey, un burro, ovejas y sirvientes’ también implicaban algo más profundo. – Tengo a losef quien se compara con un buey, tengo a lsajar quien se compara con un asno (y, quien, con sus estudios de Torá, ganará), tengo ovejas- el fiel pueblo judío que sigue lealmente a Hashem como las ovejas a su pastor (y a quienes Eisav jamás podrá destruir). Entre mis descendientes habrá un sirviente, David y una sirvienta, Abigail, quienes. con su gran santidad, debilitarán la fortaleza de Eisav que está basada en la impureza.6
laakov instruyó a sus hombres – Expliquen claramente a Eisav que si busca la paz, yo estoy preparado para la paz, pero si quiere guerra, también estoy preparado para ella. Mi gente es fuerte y rezamos a Hashem para que cumpla nuestros pedidos.7
Los mensajeros partieron, pero después regresaron con noticias desalentadoras. -Tú actuaste corno un hermano hacia Eisav – informaron a Iaakov – pero, ¿tú crees que él se comportó como un hermano? El sigue siendo Eisav, el viejo astuto.Viene a tu encuentro con cuatrocientos hombres, todos ellos generales.
¡Qué error haber enviado mensajeros a lo de Eisav! Eisav estaba ocupado en sus asuntos y quizás no se hubiera dado cuenta del regreso de Iaakov. Ahora Iaakov atrajo la atención de Eisav, y, como consecuencia, estaba viniendo en su encuentro para pelear)0

Un gangster famoso que aterrorizaba al vecindario dormía plácidamente en un cruce de caminos. Un transeúnte lo vió allí tirado y lo despertó, advirtiéndole – ¿No sabes que es peligroso dormir en los campos? Hay animales salvajes cerca.
El bandolero se levantó bruscamente, tomo su palo y comenzó a pegarle al transeúnte hasta que éste gritó.
- ¿Porqué me pegas, malvado?- protestó.
- Es tu culpa- contestó el ladrón. – ¿Porqué me despertaste de mi sueño?

La furia de Eisav se habla calmado durante la ausencia de Iaakov, pero cuando los mensajeros aparecieron ante él, se reavivo.
Cuando laakov escuchó que Eisav venía a pelear contra él, se sintió tan amedrentado que su cuerpo se ahlandó como la cera. No solo temía que lo matasen, sino que eran aprehensivos ante la posibilidad de matar a otro en batalla12
Realmente, Hashem había prometido cuidarlo. Pero laakov sabía que si cualquier miembro de su campamento pecaba, Hashem no vendría a ayudarlo. Lo que es más, laakov pensó que Hashern podría darle la victoria a Eisav porque poseía considerables méritos. Había honrado a su padre ltzjak durante todos aquellos años en que laakov permaneció en la casa de Laván y poseer el mérito de haber vivido en Eretz Israel, la tierra prometida.15
Las esposas de Iaakov, notando su temor, exclamaron — ¿No sabías que le tendrías miedo a Eisav? ¿Por que nos sacaste de la casa de nuestro padre?16

Extraído de “El Midrash dice” (Editorial Bnei Sholem)

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