El Pacto

Luego de estos acontecimientos D-is le habló a Abraham en una visión… Abraham Avinu (nuestro padre Abraham) no hacía mucho tiempo había luchado y derrotado a cuatro reyes: Kedorlaomer, Rey de Elam; Amrafel, Rey de Shinar; Arioj, Rey de Elasar Y Tidal, Rey de Goim. Alcanzó una victoria resonante y consiguió liberar del cautiverio a su sobrino Lot y a los habitantes de Sodoma y Gomorra.

Pero Abraham deseaba saber si esta victoria sería todo lo que recibiría como recompensa por las mitzvot (mandamientos) que había realizado en su vida. ‘Yo temo’, pensaba en su corazón, ‘que cuando D’is me permitió, en una sola noche, vencer a cuatro reyes que habían librado una guerra contra cinco reyes a lo largo de trece años, que ya me haya entregado toda mi recompensa, acá, en este mundo.’
‘No temas, Abram,’ le dijo Hashem. “Yo soy tu protector, tu recompensa efectivamente es grande.”
“Oh D’is, ¿qué me puedes dar que tenga valor, si yo, continúo sin tener hijos? Eliezer, el administrador de mi casa,¡heredará todo lo que tengo!”
“No será él, sino uno de tus propios hijos quien herede tu riqueza,” le prometió D-is.
Entonces D-is hizo un pacto con Abraham quien sacrificó tres terneros, tres cabras, tres carneros, una tórtola y un pichón de paloma.

“El sol se estaba por ocultar, cuando Abram se adormeció…”
Y D-is le dijo a Abraham: ‘Debés saber que tus descendientes serán peregrinos… Con el correr del tiempo, tus hijos irán al exilio en Egipto donde serán esclavizados y oprimidos. Pero al final, los egipcios serán castigados y luego tus hijos saldrán con riquezas ya que tomarán para ellos el oro y la plata de sus opresores.’

Cientos de años más tarde, en la víspera del éxodo, D-is se dirigió a Moshé en Egipto diciéndole, ‘Por favor, habla a los oídos del pueblo para que pidan prestado de sus vecinos recipientes de oro y plata.”
¿ Por qué D’is empleó las palabras “por favor” en esta aparente orden a Moshé?
D-is le dijo a Moshé: “Te ruego que le pidas a los judíos que tomen prestado utensillos de oro y plata de los egipcios, para que el tzadik Abraham Avinu no me acuse de haber cumplido sólo la parte del pacto que dice, ‘Serán esclavizados y oprimidos,’ y no la promesa, ‘Luego partirán con gran riqueza.”

Todo lo que D-is dice seguramente se cumplirá. Todas las promesas que El hace serán cumplidas a su debido tiempo.Sin embargo, cuando Moshé informó a los judíos acerca del pedido de D’is, dijeron “No nos interesa la riqueza. Lo único que queremos es irnos de Egipto.” La esclavitud hizo que se desesperaran y que se sintieran tan desesperanzados y desahuciados que no podían imaginar que la bondad de D’is fuera tan vasta como para sacarlos del cautiverio y a su vez enriquecerlos.

Veamos una parábola: Un hombre estaba en la cárcel, varias personas iban y le decían, “Mañana serás liberado y además te darán una gran suma de dinero.”
“Olvídense del dinero,” lloraba impacientemente el prisionero , “¡sólo sáquenme de aquí hoy mismo y no les pediré nada más!
Sin embargo, los judíos hicieron caso al pedido de D-is, y El los favoreció frente a los ojos de los egipcios, quienes aceptaron “prestarles” a los judíos sus objetos valiosos.
Rabí Amí dijo: “De acuerdo con el modo en que está expresado en la Torá vemos que les dieron sus objetos contra su voluntad.”
Algunos de nuestros Sabios dicen que fue contra la voluntad de los egipcios, para quienes era duro entregar sus objetos preciosos a los judíos, los que eran aborrecidos por ellos. Sin embargo, un poder oculto los forzó a ir a sus cajas fuertes y entregarles todo a ellos.

Otros dicen que los judíos eran los que no querían. No tenían ningún interés en llevarse nada. Sólo deseaban huir de Egipto tan pronto como fuera posible. Habían descendido cuarenta y nueve grados de tumá (impureza) y temían que si llevaban consigo el cargamento pesado de oro y plata, sería difícil viajar rápido. Y si eran detenidos aún por un corto tiempo, quién sabe si podrían salir de la impureza de Egipto.
No obstante, los judíos obedecieron la orden de D-is y fueron de casa en casa, pidiendo, “Entréguennos todos sus objetos valiosos.”
Los egipcios entregaron todo. Cuando finalmente los judíos se fueron de Egipto, la tierra parecía una laguna que había estado llena de peces pero que se había quedado completamente vacía.

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