El becerro de oro, figurita repetida en nuestra historia

El iluminismo avanzaba, predicando una tolerancia que de resultas fue bastante limitada…


El judío tenia ante si en síntesis dos alternativas: o se emancipaba de sus creencias religiosas y adoptaba el estilo del nuevo amanecer para que se le permitiera la entrada ala Europa gentil secular, o debía regresar al ghetto.
En esta era de ideologías utópicas nacía Moses Mendelsshn, en la ciudad Alemana de Dessau, en 1729. A los 14 años viajo a Berlín donde absorbió las doctrinas del Aufklarung. Logro una ideología híbrida, buscando combinar las doctrinas de los deistas ingleses, los filósofos franceses y la tradición de la Torá del judaísmo.
Ostentadamente declaraba su lealtad a la fe judía pero propuso teorías que en realidad literalmente derrumbaban los fundamentos del judaísmo tradicional.

La mayoría de sus discípulos rechazaron el judaísmo y lo hicieron en nombre de su maestro y con su conocimiento. Mendelssohn ignoro totalmente la irreligiosidad de su circulo intimo de amigos. Lo que es mas, su hijo favorito, Joseph, jamás recibió instrucción judía o se le pidió adherirse a las creencias o practicas de su padre.
Su movimiento de deísmo o teísmo ético confuso, conceptualizado por Maurice de Bonald de la siguiente manera “un deísta es un ateísta que no ha vivido lo suficiente como para serlo”, fracaso. Pero dio nacimiento a la asimilación y al reformismo.
Su fracaso es bien patentizado por su hijo Abraham, quien educó a sus hijos como cristianos y eventualmente se convirtió también el. Dorothea, su hija, busco un camino menos parecido al judaísmo, escribía, “Encuentro al protestantismo mas duro y preferido al catolicismo, para mi este ultimo tiene demasiadas similitudes con el judaísmo que yo aborrezco” también su hija Enrieta adopto el cristianismo.
Y ahora pasemos a los efectos de la emancipación iluminista.

En la pequeña ciudad alemana de Seese, un judío llamado Israel Jacobson creía tener la solución al problema presentado por el modernismo. Él ofreció una nueva forma de judaísmo despojado de todas sus marcas de distinción, un judaísmo desposeído de todo aquello que pudiera ofender la sensibilidad de los no judíos.
De hecho Jacobson fue un visionario de la eventual combinación del judaísmo y el cristianismo en una religión universal.
Muchos historiadores del movimiento reformista marcan como su génesis el 17 de julio de 1810, cuando el acaudalado Jacobson vio su nuevo judaísmo puesto en practica con la inauguración de su propia sinagoga privada el “Templo de Jacob”.
Un testigo ocular de la ceremonia no nos deja lugar a dudas, con su informe acerca de cuales eran las tendencia que el templo habría de representar:
A las 8:00 todos los que habían venido para participar de los festejos se reunieron en el palier de la escuela del celebre instituto educacional que el Presidente Jacobson ha fundado en Seese. Se podía ver clérigos judíos, protestantes y católicos todos caminando juntos en concordia. A las 9:00 con el tanir de las campanas se anuncio el inicio de la ceremonia… Entonces vino el coro acompañado del órgano y una orquesta completa y se canto primero en hebreo y luego en alemán cánticos de los cuales los cristianos e israelitas participaron con profunda emoción.
Los festejos fueron originales y únicos. ¿Dónde vería uno un día similar en el que judíos y cristianos celebraran juntos un servicio común ante la presencia de mas de 40 representantes de ambos cleros y que luego se sentaron a regocijarse juntos en intima compañía? (Paul Goodman “Historia de los judíos”)
En caso de que el lector abrigue alguna duda acerca de las fuentes de las cuales abrevaba la filosofía de Jacobson, considérense los siguientes extractos de su alocución inaugural que cerraron los eventos de aquel fatídico día:
Mis hermanos israelitas, vuestra verdadera y progresista emancipación depende de este reencuentro (entre ustedes y nuestros vecinos cristianos) De ello depende la educación vuestro espíritu de real religiosidad. ¿Quién negara que nuestro servicio es enfermizo a causa de muchas cosas inútiles?…que asesina la devoción en lugar de estimularla. En todos los casos el iluminismo abre nuevas áreas de desarrollo. ¿Por qué únicamente nosotros quedaremos rezagados?
Jacobson no guardaba remordimiento de conciencia alguno al declarar públicamente el cometido de sus reformas, la total destrucción de la Torá de Israel. Por supuesto llevaría algo de tiempo caer en la cuenta de este objetivo. Por ende, debía contentarse entretanto con una dosis algo menor de reforma, en su discurso inicial, empero, el si informo a la congregación acerca de sus planes a largo plazo:
Al elegir este edificio no ha sido mi intención lograr una completa unificación de todas las religiones. Nadie logra nada si lo desea todo, o demasiado de una sola vez.
Eventualmente sin embargo, los judíos y los cristianos habrían de considerarse hermanos que finalmente bajo su guía caminan hacia un meta común y que al final cuando el polvo halla sido disipado de los ojos, todos los errores hallan desaparecido de nuestros espíritus, y todas las dudas hallan sido quitadas de nuestra mente, nos encontraremos uno con el otro en el mismo camino.
Los esfuerzos de Jacobson y sus pares tenían una meta final: la eliminación de todas aquellas cosa que fueran mas allá de una ética teísta del judaísmo. Como el renombrado sociólogo judío Salo Baron describió la real intención de aquellos primeros reformistas.
La reforma judía puede ser vista como un gigantesco esfuerzo, parcialmente inconsciente por parte de las mejores mentes del judaísmo occidental, en reducir las diferencias entre judíos y no judíos a una simple cuestión de credo, adoptando simultáneamente la definición no judía de que era propiamente una cuestión de credo. Asimilación vía reforma era el destino judío, según la forma en que judíos y no judíos del siglo XIX lo veían.
En 1818, los esfuerzo para despojar al pueblo de Di-s de su tradicional fe comenzaron a dar sus frutos cuando la primer sinagoga reformista regular se estableció en Hamburgo. Fue allí cuando los aspectos considerados como los más perturbadores del Judaísmo fueron dejados de lado por los “iluminados”
Toda mención de la Tierra de Israel, Jerusalem, El Mesías y otras nociones de similar “impatriotismo” fue absolutamente erradicado el libro de oraciones.
Las palabras de la Plegaria adicional de Shabat, Musaf, que corporizan los pensamientos y sentimientos de los judíos por doquier desde la destrucción del segundo Templo se habían vuelto incomodas para los hombres del Templo de Hamburgo.
Ello no sorprende. El texto Legitimo dice:
Que sea la voluntad Di-s nuestro y Di-s de nuestros padres, conducirnos con jubilo a nuestra tierra y e implantarnos en nuestras fronteras…
En el nuevo libros de oraciones que fue puesto en uso en Hamburgo en el año 1819 todo el párrafo fue eliminado.
Esta animosidad hacia el amor tradicional de los judíos por la tierra santa estaba ocasionado principalmente por la aversión a todas las cosas distintivas del judaísmo, así como por temor a antagonizar a los ciudadanos de la “Madre patria Germana”
En 1842 así decía la sociedad de amigos de la reforma en su declaración de Frankfurt sobre el Meno:
No esperamos ni deseamos un Mesías que conduzca a los Israelitas de regreso a la tierra de Palestina no sabemos de la Madre patria masque aquélla a la que pertenecemos por nacimiento o ciudadanía.
Un sentimiento de nacionalismo a su amada madre patria hizo que los reformistas rechazaran de plano todas las doctrinas fundamentales del judaísmo que obligan a la creencia de una eventual restauración divina del estado judío. Israel, para ellos era una tierra lejana carece de significado.
De hecho dado que ellos tenían visiones de un paraíso terrenal, comenzando por su propia era de la razón, ¿No era simplemente tonto guardar esperanzas por una imaginativa y distante Utopía, cuando la real estaba tan cerca, al alcance de la mano?
En América el movimiento reformista continuo su abierto antagonismo al hogar tradicional judío la tierra s

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