¿Que podría evitar el Holocausto?

UNA CARTA DEL REBE DE LUBAVITCH

Con la gracia de Di-s Erev Shabat Kodesh Bereshit, 5747 [31 de octubre de, de 1986]
Capellán Brig. Gen. Israel Drazin?Departamento del Ejército, Oficina del Jefe de Capellanes Washington, DC 20310

?Saludo y Bendición:
Brooklyn, Nueva York.
Acuso recibo de su misiva del 22 de Oct.
Muchas gracias por las buenas noticias que contenía, en particular acerca de sus charlas y conferencias sobre los Siete Preceptos de Noaj en varias ocasiones, y que éstos fueron bien recibidos, incluso con entusiasmo. Ciertamente, estoy satisfecho de que tiene la intención de seguir haciéndolo. Por supuesto, no es necesario hacer hincapié en la importancia de la promoción de estos Siete Preceptos de Noaj entre los gentiles. En nuestra época, no se requiere de mucha imaginación para darse cuenta de que, a modo de ejemplo, si estos Mandamientos Divinos hubiesen sido observados y cumplidos por todos los “Hijos de Noaj”, es decir, las naciones del mundo, individual y colectivamente, no habría habido ninguna posibilidad, en el orden natural de las cosas, para algo tal como el Holocausto.
Puedo confiar en que tiene sus principales discursos sobre este tema grabados en cintas, y que los dará para publicarlos de manera adecuada que podría servir como una fuente, así como de inspiración para que otros puedan difundir estos Siete Mandamientos. En consonancia con una buena vieja costumbre judía, me tomo la libertad de hacer una reserva con respecto a sus palabras, al final de su carta, a saber: “Aunque no soy un jasid, trato de seguir los caminos del Rambam” etc. como seguramente le mencioné durante la conversación, la difusión de los Siete Preceptos de Noaj entre los no-Judíos, se establece claramente en el Rambam como un deber y obligación de los Judíos, siempre que sea posible (Código, Hil . capítulos Melajim 9 y 10). Y que Hashem nos conceda que la declaración de nuestros Sabios: “El que tiene 100, desea 200”, etc”., se cumplirá también en relación con sus actividades anteriormente mencionadas, es decir, que debe seguir utilizando su buena influencia de manera, que sería doblemente efectiva, y luego doblemente de nuevo, de “200-400” (y no sólo por incremento de a 100).

Deseándole de nuevo el máximo de Hatzlajá (éxito) en todos sus buenos esfuerzos, en particular en lo anterior,
Con estima y bendición, M. Schneerson

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