Gracias por tu protección

Esta mañana cuando salió el sol en Jerusalem, mi esposa Lea dio a luz a una hermosa niña en el centro Médico Hadassah. Unas pocas horas más tarde me encontraba manejando en la ciudad de Kiriat Malaji en donde viven los padres de mi esposa.

Luego de empacar las cosas personales que necesitaría durante su estadía en el hospital, me dispuse a volver a Jerusalem. Mientras pasaba por la estación de ómnibus, vi a un soldado Israelí esperando un medio de transporte. Bajé la ventana y le pregunté a dónde precisaba ir. Me dijo que su base estaba cerca de Ierijó, y que si lo podía llevar a Jerusalem, le sería de gran ayuda.

Mi humor era particularmente optimista aquél día, después de todo, fuimos bendecidos con cuatro hijos, pero la realidad a mi alrededor en la Tierra Santa es preocupante. Israel está siendo atacada por sus vecinos y estamos en constante guerra para defendernos.

Un avión de guerra de la base aérea cercana voló por encima de nosotros, cruzamos la autopista, y comencé a conversar con Sajaf Raviv de Beer Sheva. Su historia revela la asociación directa con los soldados luchando por nuestra tierra y por nuestra gente hoy en día.

Shajaf, de 21 años, es un médico del ejército israelí. Me contó que el día anterior, su jefe lo mandó a casa por una noche para estar con su familia, porque ese día, su unidad estaría dejando la base cerca de Ierijó y se dirigiría al norte, al campo de batalla en el borde de Líbano para ser parte del equipo médico que daría asistencia a los soldados heridos gravemente y a los civiles.

Su oficial dijo que no tendría ningún fin de semana libre por un tiempo, y por lo tanto lo mandó a casa para despedirse momentáneamente de sus seres queridos.

Shajaf me contó sobre su sentimiento en su casa la noche anterior, “nadie durmió, todos me rodearon con amor y cuidado durante horas. Mi padre inmigró a Israel desde Portugal a principios de los años 60 y peleó en la Guerra de Iom Kipur y mi madre vino de Túnez a la Tierra Prometida por esos tiempos. Hablaron sobre sus sueños y nuestro futuro.

Soy el tercero de cuatro hijos y actualmente el único hijo en el ejército. Mis padres me llamaron Shajaf, que significa “gaviota” en Hebreo, pero esta mañana cuando mi madre se despidió de mí, me sostuvo un largo rato llorando, y no paró de llamarme “Rajamim”, el nombre hebreo que me dieron en la ceremonia de mi Brit Mila, que en hebreo significa “compasión” y “misericordia”. Lloró diciendo “Rajamim, hoy tendrás la compasión y la protección de Di-s, todo lo que precisamos es el Rajamim de Di-s”

Mientras seguía manejando, animé a Shajaf y le hablé sobre el importante rol que tenía en proteger a la Tierra de Israel y al pueblo Judío en Israel y además a los judíos en todo el mundo.

A las 12 del mediodía, prendí la radio para escuchar las noticias. “Ocho tropas del 51er Batallón del Golán”, dijo el portavoz, “perdieron su vida el miércoles durante una fuerte pelea con los terroristas de Hezbollah en el pueblo Bint Jbail al sur del Líbano. Otro oficial fue muerto en un enfrentamiento en Maron a-Ras. Más de veinte soldados han sido heridos…”

Shajaf me pidió que apagara la radio y que le diera inspiración espiritual, antes de dirigirse al frente.

Compartí mis pensamientos con él de lo que había escuchado y aprendido de mi Rebe y maestro, el Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem M. Schneerson, de bendita memoria. Durante los conflictos anteriores en la Tierra de Israel, y durante los tiempos de peligro para el pueblo judío, el Rebe dio sugerencias prácticas de buenas acciones, mitzvot que traerían la bendición de Di-s y protección. Le cité de la Torá la parte que habla de la protección de Di-s en la Tierra, y discutimos sobre la necesidad de ambos de entender las profundas verdades sobre por qué es que tenemos nuestra patria permanente específicamente en Israel, como se nos prometió en la Torá.

Shajaf estaba muy agradecido de escuchar sobre cómo los judíos y no judíos alrededor del mundo están rezando por ellos y pensando en ellos todos los días, deseándoles suerte y protección de Di-s. Cuando llegamos a Jerusaelm, abrí mi valija. Tenía una Mezuzá en una cajita de plástico y se la di. Le dije: “Te doy esto para tu protección, pero debes devolvérmela cuando vuelvas y yo iré a Beer Sheva a colocarla en la puerta de tu habitación”.

A Shajaf le gustó la idea. Dijo, “Está escrito en la Torá, “Emisarios de buenas acciones no son dañados”. Tú tienes una Mezuzá, te protegerá”. Shajaf puso la Mezuzá en su bolsillo izquierdo y me prometió que la dejaría allí hasta que vuelva, y que también contaría la historia de nuestra reunión a sus compañeros médicos y les diría que han agregado protección.

Saqué luego un sobre con 500 dólares que un miembro de mi comunidad me había dado el día anterior para dar a los judíos afligidos en el norte, y le pregunté a Shajaf si podía ser mi emisario personal en distribuir aquellos fondos a los soldados y civiles heridos.

Al principio, no quiso tomarlo, pero luego de intercambiarnos direcciones de e-mails y teléfonos celulares aceptó y prometió decirme exactamente cómo entregó los fondos a la gente realmente necesitada.

Nos hemos encontrado hace solo una hora, pero de repente estamos en profunda conexión uno con el otro. Nos abrazamos, la Mezuzá sobresaliendo de su bolsillo y su rifle atado en su pecho. Lo miré con lágrimas en mis ojos y le dije: “Rajamim, gracias por tu protección”; él me miró a los ojos mientras acomodaba la Mezuzá que le di, y me dijo, “Abraham, gracias por tu protección”.

Estoy escribiendo este artículo en mi laptop mientras estoy sentado en el cuarto del Hospital Hadassah mientras mi esposa descansa. Miro el bello rostro de mi hija recién nacida y le agradezco a Di-s por Sus bendiciones y rezo por Su protección a mis hijos y al resto de Sus hijos.

Mientras el mundo judío estará rezando este Shabat por la protección de los soldados de Israel, yo tendré en mente a Rajamim Raviv. Por favor, piensa en él y en miles más como él que precisan del Rajamim de Di-s, misericordia, y completa protección.

Por Abraham Berkowitz

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