De rabinos y otras hierbas…

Desde el humor presentamos dos relatos con anécdotas de la vida diaria de los rabinos…

Un rabino que desgraciadamente tenía abiertos oponentes dentro de su propia congregación, arribó temprano un día a servicios matutinos para encontrarse con que uno de sus adversarios lo esperaba ansiosamente. Este último lo atacó verbalmente sin ninguna consideración por su posición, pero el rabino se mantuvo en silencio hasta que el hombre hubo completado su diatriba.
Sin embargo, en lugar de responder directamente a los insultos del hombre, el Rabino dijo “Te estoy muy agradecido por ayudarme a comprender una parte de las plegarias que siempre había sido un enigma.
“En la sección introductoria de los servicios matutinos, oramos ‘Sea Tu voluntad de cuidarme hoy y todos los días de la gente insolente’. Siempre estuve asombrado por qué es necesario incluir ‘hoy y todos los días’. ¿Por qué no es suficiente pedir cada día por protección para ese día particular?
“Sin embargo” sonrió inteligentemente “Ahora comprendo la razón. Debemos orar para ser librados de aquellas personas cuya imprudencia arde dentro de ellos de tal forma, que en contra de su carácter, se levantan temprano para enfrentarnos en la mañana antes de los servicios, cuando aun no hemos tenido la oportunidad de suplicar por la asistencia Divina en ese día”.

En una comunidad había una extrema necesidad de fondos para proveer alivio a varias familias pobres. Un ciudadano rico pero muy avaro ignoraba el sentido de urgencia involucrada y contribuyó con una simple miseria. El rabino de la comunidad apeló personalmente ante él, con poco éxito.
Entonces el rabino trató desde este ángulo. “El Talmud relata que cuando los Guivonitas, quienes se habían acercado al judaísmo se comportaron de una manera bárbara, el Rey David anuló su conversión, basándose en el hecho absoluto de que la bondad y la compasión son rasgos de carácter innatos judíos, y que la crueldad es incompatible con la identidad judía. Así, cualquiera que no manifiesta esos atributos despierta dudas acerca de la autenticidad de sus raíces. Puesto que te has rehusado a ser de ayuda cuando las necesidades de los pobres son tan desesperantes, nos hace preguntarnos si perteneces o no a nuestra gran nación”.
El ricachón estaba tontamente indignado “¡Cómo se atreve a decir eso! Soy tan judío como cualquier otro. Soy extremadamente generoso y mi alma está tan empapada de nobleza de espíritu como la suya”.
Poco dispuesto a responder a tan ridícula e insultante defensa, no obstante el rabino se concentró en su misión e insistió. “¿Has observado cómo examina el médico a quien se queja de dolor de corazón? Lo primero que hace es tomar la mano del paciente para controlar el pulso. ¿Por qué? Porque es un hecho científico que el estado del corazón puede ser determinado controlando la mano.
Entonces declaró con intención, “Si tu mano permanece cerrada, no puedes clamar que tienes un corazón abierto”.

Extraído de “Sonriendo cada día” de Rab Abraham Twerski, M.D. Editorial Bnei Sholem

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