Cazador de cultos

“Ustedes los judíos piensan que lo saben todo,” gruñó, traicionado por una hostilidad increíble…

Una tarde, Rose Scharfman entró en mi oficina anunciando un llamado telefónico de carácter extraño.
-”Él oyó que su padre [Rabi J.J. Hecht, Z”L] dijo en la radio que pueden asistir a quien decida abandonar su Judaísmo. Y pidió hablar con nosotros porque está planeando convertirse,” dijo Rose.
Tomé el teléfono. La voz en el otro extremo empezó:
- “Estoy planeando ser bautizado la próxima semana, y oí al Rabino Hecht en la radio hablando sobre la conversión. Así que decidí hablar con usted antes de hacerlo”
Después de conversar durante algunos minutos, quedé totalmente pasmado. Él era totalmente diferente al tipo de judío que normalmente se siente confundido con respecto a la Cristiandad. Había crecido en un hogar Ortodoxo y había asistido a una importante Ieshivá durante doce años. También me dijo que había vivido en un barrio judío religioso en Brooklyn. Este caso desafiaba todas las reglas.
Lo invité a venir a mi oficina para una charla, y él dijo que vendría, pero sólo con una condición: “Quiero traer a mi clérigo conmigo” dijo.
Concerté una cita con ellos, junto con Rose, para la tarde siguiente. Rose trabajó con nosotros en muchos casos, y sentí que su presencia ayudaría.
Joel Mannis y su sacerdote se presentaron en el horario convenido. Los dos estaban notoriamente incómodos. Sin duda el clérigo planeaba exhibirme como un necio ante Joel. Pero el hecho de que se trataba de un joven Rabino Jasídico le tomó desprevenido. Joel nos presentó al Reverendo Lewis. Los cuatro nos sentamos, enfrentados, y la tensión se palpaba en el aire. El ministro extrajo una Biblia de entre sus libros y la abrió.
-“¿Para qué tocar ese libro? dije
Me miró con asombro.
“Tenemos que establecer primero si hay un Di-s y si Él nos dio la Biblia y si ésa es la Biblia que Él nos dio” agregué.
Empezamos a discutir acerca de filosofía religiosa básica.
-”Reverendo Lewis” dije, “usted le ha dicho a Joel que entiende acerca de Judaísmo”. Él asintió. — -”Explíqueme entonces” dije, “lo que es un mitzvá”
-”Sé lo que es una mitzvá” respondió. “Es un mandato.”
-”Y ¿qué es un mandato? pregunté
-”No sé lo que quiere decir” contestó.
- “La palabra mitzvá viene de la expresión hebrea tzavta, cuyo significado se refiere a que se crea una conexión con Di-s. Haciendo una mitzvá, un judío establece una unidad con Di-s,” le dije.
El Reverendo Lewis miró a Joel infelizmente. Estábamos hablando sobre Judaísmo en un nivel más alto del que él había esperado.
Entonces pregunté:
- “Excúseme, Reverendo Lewis, pero usted… ¿cree en Di-s?”
-”Claro, yo creo en Di-s. Soy un sacerdote!”
-”¿Hay bien y mal en este mundo? Volví a preguntar.
-”Sí.”
-“¿Y Di-s tiene poder absoluto por encima del mal?”.
-”No” respondió
-”¿Entonces usted cree que el diablo se rebeló contra Di-s y estableció un reino separado?” pregunté.
-”Sí.” dijo
-“¿Está diciéndome que Di-s tiene un límite y que hay dos poderes y dos reinos separados?,” dije. –”Cualquiera que cree en Di-s sabe que Él es Amo de todas las fuerzas, incluso del mal.”
Lewis intentó mostrarnos que interpretamos mal la Biblia, pero nada de lo que dijo tenía sentido. Él no podría sostener su creencia en dos reinos, Di-s y el diablo.
Expliqué que, en riguroso contraste a su creencia, el Judaísmo proclama la unidad de Di-s. Hay sólo un reino, Di-s; y el diablo, o el instinto del mal, fueron creados por Di-s y lo sirven con sumisión absoluta. El Judaísmo enseña que Di-s creó el mal para darle el libre albedrío al hombre, otorgándole un premio por rechazar el mal y escoger el bien.
El Reverendo Lewis dijo:
-”Es tarde, y le dije a Joel que no podría quedarme demasiado tiempo”.
Joel se levantó para salir.
-“No pienso que sea correcto. Usted nos llamó. Nosotros interrumpimos una tarde ocupada para encontrarnos con ustedes, y ahora se está yendo en apenas media hora” protesté.
-”Siéntate, Joel. ¿Qué eres?, ¿Su perro? ” Rose dijo firmemente
No pude evitarlo. Empecé a reírme. Joel empezó a reírse, también.
Dándome cuenta de la victoria inmediata, empecé a hablar con Joel en Idish. Después de todo, él se había criado con judíos Ortodoxos. En el segundo que oyó el “mame-loshon” (lengua materna) su caparazón se fundió y el Reverendo Lewis se mostró agitado. Como yo había efectuado una conexión con Joel que lo excluyó, se enfureció.
“Ustedes los judíos piensan que lo saben todo,” gruñó, traicionado por una hostilidad increíble.
Cuando Lewis se dirigió hacia la puerta, Joel se heló. Se miraron a los ojos. Había una evidente confrontación entre ellos. El Reverendo Lewis abrió la puerta, pronunció un helado saludo y salió.
Joel cometió un error, y le había costado su fe en el Judaísmo. Sentía que si en la Ieshivá le enseñaban la verdad, entonces él debía poseer todas las respuestas cuando se graduó. Al encontrarse con los misioneros que empezaron a formularle preguntas, comprendió que había mucho que no había entendido. Esto desarrolló las dudas en su mente. Entonces, cuando ellos le mostraron que ‘tenían’ las respuestas a sus preguntas, concluyó que la verdad de ellos era mayor.
Expliqué a Joel que un estudiante va a una Ieshivá para adquirir las habilidades educativas preparatorias y el fundamento para la vida. La Ieshivá no prepara a una persona para responder a los Misioneros cristianos. El propósito básico es enseñarle a una persona joven a aprender. Entonces, después, cuando él entra en el mundo y tiene preguntas, sabe estudiar, y así hallar las respuestas.

Por Rabi Shea Hecht (Extraído de la Confesión de The Jewish Cultbuster)

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