Calle cerrada

El Rebe me pidió que intentara que la Rebetzin saliera de la casa todos los días para tomar aire fresco…

El Rebe me pidió que intentara que la Rebetzin saliera de la casa todos los días para tomar aire fresco… Normalmente, viajábamos a un parque en Long Islad. Cuando mi hijo, Ari (Que Di-s vengue su sangre), era un niño pequeño, a menudo pasábamos por su escuela para llevarlo con nosotros; la Rebetzin disfrutaba jugando con él en las hamacas del parque, etc. Un día, cuando nos acercábamos al parque, encontramos nuestra ruta regular cerrada debido a arreglos del camino, y me vi obligado a dirigirme a una calle paralela. Cuando viajábamos a lo largo de esa arteria, oímos que una mujer gritaba en ruso. Al detenernos en el próximo semáforo, la Rebetzin me dijo: “Oí a una mujer gritando; ¿puedes regresar y ver de qué se trata?” Volvimos al principio de la calle. Allí vimos a una mujer llorando. Cerca de ella, obreros se llevaban el mobiliario y artículos de la casa y los cargaban a un camión que pertenecía al oficial del condado. Por pedido de la Rebetzin, estacioné detrás del camión y fui a escuchar los detalles de lo que estaba pasando. El oficial explicó que la mujer no había pagado su renta por muchos meses y ahora estaba siendo desalojada de su casa. Cuando informé a la Rebetzin, me pidió que regresara y averiguara cuánto debía la mujer, y si él aceptaría un cheque personal; también me ordenó que no dijera nada a la familia desahuciada. A estas alturas, todavía no comprendía lo que sucedía, pero cumplí la demanda de la Rebetzin. La suma que se debía era aproximadamente $6,700. El oficial dijo que no tenía ningún problema en aceptar un cheque personal, si el banco lo cubría; también dijo que si recibía el pago, sus hombres llevarían todo a la casa. Cuando informé a la Rebitzin de los detalles, ella sacó su talonario de cheques y, para mi asombro, escribió un cheque por la cantidad requerida, y me pidió que lo diera al oficial. Este hizo una llamada telefónica al banco, y entonces dijo a sus obreros que devolvieran todo a la casa. La Rebitzin me instó a que nos retiráramos rápidamente, antes de que la mujer comprendiera lo que había sucedido. Estaba completamente asombrado por lo que había visto y después, en el parque, no pude contenerme y pregunté qué la había provocado a dar semejante suma a un extraño. “¿Realmente quieres saber”? preguntó la Rebetzin. “Sí” contesté. “Una vez, cuando era una joven, mi padre me llevó a dar un paseo al parque. Él se sentó en un banco y empezó a hablarme sobre la idea de la Hashgajá Pratit (Providencia Divina específica). Cada vez -dijo mi padre- que algo nos causa desviarnos de nuestra rutina normal, hay una razón Divina ordenada para esto; cada vez que vemos algo raro, hay un propósito en por qué se nos lo ha mostrado. “Hoy” continuó la Rebetzin, “cuando vi la señal diciendo que nos desviáramos de nuestra ruta regular, recordé las palabras de mi padre e inmediatamente pensé: Todos los días viajamos por esta calle; de repente se ha cerrado y nos envían a una calle diferente. ¿Cuál es el propósito de esto? ¿Cómo se conecta conmigo? Entonces oí a una mujer llorando y gritando. Comprendí que nos habían enviado por esta ruta para un propósito.” Relatado por Chessed Halberstam

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