¿Quién es un Jasid?

La Guemará explica la diferencia entre un Tzadik y un Jasid y lo ilustra con el ejemplo de las uñas.¡¡¡Si!!! Es sabido que las uñas cortadas pueden provocar la pérdida de un embarazo (Di-s no lo permita) si las pisa una mujer embarazada. ¿Qué hace un malvado? Las tira; un Tzadik las entierra ¿y qué hace un Jasid?: ¡¡¡Las quema!!! La Guemará destaca que este acto podría eventualmente causarle un daño, ¿cómo puede ser entonces que el jasid las queme?

La respuesta es, que mientras exista una posibilidad -aunque sea remota- de que alguien pueda dañarse (por Ej.: que un perro cave en la tierra, etc.) el Jasid las quema. Es decir, prefiere hacerse daño a sí mismo y no dejar lugar, aunque sea en forma dudosa, a que una persona se lastime.

De este relato de la Guemará vemos que un Jasid procura siempre el bien del prójimo. De hecho, hay personas que se “trabajan” a sí mismos para este fin y aquí va una muestra de ello. Era Shabat al mediodía y habíamos organizado con mi señora, un Sheva Brajot  (comida en la cual se agasaja a una flamante pareja los primeros siete días después de la boda) donde deben asistir diez hombres para poder recitar las bendiciones correspondientes a la dichosa ocasión. Por H o por B, éramos solamente nueve varones, lo cuál me ponía en una situación incómoda. Al ser Shabat no podía llamar por teléfono a algún amigo y tenía a la expectante pareja que quería escuchar las oportunas bendiciones del Jatán y la Kalá… Decidí ir a buscar a mi vecino, Don Miguel del 2º piso, cosa que me avergonzaba un poco, ya que se trataba de una persona mayor que tenía algunas dificultades para caminar, además tendría que subir dos pisos por escalera, ya que nosotros estábamos en el 4º, sumado a esto eran las tres o cuatro de la tarde y probablemente estaría descansando, lo que provocaría interrumpir su siesta. Pensé para mí mismo: “Voy, golpeo y que sea lo que Di-s quiera”. Al golpear, me abrió la puerta Flor, la empleada, que me dice que Don Miguel está descansando (¡¡¡como era de suponer!!!) Sin insistir ni dar explicaciones, le agradezco y pido perdón por la molestia; mientras cerraba la puerta se escucha un grito desde el cuarto que pregunta: “¿Quién es?”; y Flor contesta: “El vecino del cuarto”; “¿Qué necesita?” Vuelve a preguntar, y ahí es donde yo contesto que me falta un hombre para el minian. – “¡En dos minutos estoy allí!” Fueron sus palabras. Y en dos minutos escuchamos sus pasos acercarse por el pasillo, pasos cortos pero firmes y ansiosos. De más está decir la alegría que esto provocó, y más aún que siendo un Cohen, bendijo a la pareja, nos dijo palabras de aliento y felicitaciones por la reunión. Y ahí fue que entendí que es un Jasid. Él estaba acostado muy cómodamente, pero cuando hubo que hacer un favor a otro, no dudó un instante. Dejó de lado su comodidad para hacer un bien a un tercero, estar dispuesto permanentemente, con la mejor voluntad en aras del servicio al Creador. Como dice la Guemará “El mundo fue creado para mí y yo fui creado para servir al Creador”.

El mensaje de Di-s en su Torá es: Hacer el bien es salir de uno mismo y Don Miguel eso lo tenía claro.

Vaya éste, como ínfimo homenaje personal a este individuo extraordinario, Don Miguel Candín. Sea su recuerdo inspiración para aquellos que lo conocieron.

Gad Pichel

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