Pirkei Avot V:XIII – “Hay cuatro tipos de estudiantes”

HAY CUATRO TIPOS DE ESTUDIANTES: RÁPIDO PARA CAPTAR Y RÁPIDO PARA OLVIDAR, SU VENTAJA SE PIERDE POR SU DESVENTAJA; DURO PARA CAPTAR Y DIFÍCIL PARA OLVIDAR, SU DESVENTAJA SE PIERDE FRENTE A SU VENTAJA; RÁPIDO PARA CAPTAR Y DIFÍCIL PARA OLVIDAR, ÉSTA ES UNA BUENA PORCIÓN; DURO PARA CAPTAR Y RÁPIDO PARA OLVIDAR, ÉSTA ES UNA MALA PORCIÓN.

HAY CUATRO TIPOS DE ESTUDIANTES — Puede preguntarse: ¿Cuál es el objetivo de esta enseñanza? Aparentemente, se trata cíe una observación obvia que cualquier maestro puede hacer. Además, ¿qué conexión comparte con Pirké Avot, que enseña una conducta piadosa?
La clave está en el rol del maestro que la mishná pretende nutrir. Generalmente pensamos en el maestro como en una persona que imparte conocimiento. Y si bien esa es efectivamente la orden bíblica de “enseñarás a tus hijos”, que nuestros Sabios interpretan en el sentido cíe “tus alumnos”, la ley no obliga al maestro a interesarse y penetrar en las tendencias y capacidades del alumno. La mishná nos enseña que el enfoque de mili dejasiduta -una conducta piadosa— sí conmina a los maestros a asumir un rol más abarcante.
Este debe verse a sí mismo como responsable del desarrollo cíe la capacidad cíe sus alumnos y no sólo cíeimpartirles conocimiento, cosa que exige una cuidadosa apreciación de sus tendencias y naturaleza, y realizar esfuerzos concienzudos para contrarrestar las debilidades y afirmar las fortalezas del alumno.

Cuando el maestro ve que un alumno es rápido para captar, no debe darse por satisfecho. Mantendrá el vínculo con el alumno y hará un seguimiento posterior, observando sus facultades de retención. Si el alumno es por naturaleza rápido para olvidar, buscará la solución, como ser enfatizar la importancia de repasar repetidamente la materia estudiada, hasta que el alumno la retenga.
Si ve que el alumno es por naturaleza lento para captar el material que se está enseñado, el maestro no debe desalentarse y dirigir su atención a otros alumnos. Debe seguir invirtiendo esfuerzos en el alumno: es posible que también sea lento para olvidar, y entonces “su desventaja se pierde por su ventaja”.

Aun si el alumno fuera también “rápido para olvidar”, el maestro no debe desesperar. Aunque un alumno tal ha recibido una “porción mala”, esto no es su culpa; se trata de una tendencia natural. Todos tienen el potencial57 necesario para esmerarse, y mediante el esfuerzo pueden superar las incapacidades naturales y triunfar en sus estudios.
Viceversa, cuando un maestro tiene un alumno que es “rápido para captar y difícil para olvidar”, y por lo tanto triunfa en sus estudios, el maestro no debe volverse demasiado orgulloso. En lugar de ello, debe darse cuenta de que el alumno ha recibido “una porción buena”, y estar contento de haber sido capaz de nutrir estos potenciales.

(Sijot Shabat Parshat Bamidbar, 5744)

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