Pirkei Avot

Presentamos un compilado imperdible que iremos enriqueciendo semana a semana…


PIRKEI AVOT: CAPÍTULO 5 : MISHNÁ 2

DIEZ GENERACIONES

“Hubo diez generaciones desde Adam a Noaj- para dar a conocer cuán grande es Su paciencia; pues todas esas generaciones Lo encolerizaron repetidamente, hasta que El trajo sobre ellos las aguas del Diluvio. Hubo diez generaciones desde Noaj a Abraham- esto da a conocer cuán grande es Su paciencia; pues todas las generaciones Lo encolerizaron repetidamente, hasta que vino Abraham, nuestro padre, y recibió la recompensa de todos ellos”.

Con este resumen de las primeras veinte generaciones de la historia, desde su mismo inicio, la mishná nos señala para la micro-historia de nuestras vidas: cómo ocuparse de los elementos negativos que encontramos en nosotros y en nuestro entorno.
Las diez primeras generaciones perversas no obtuvieron ningún beneficio. Después de abusar de Su tolerancia al límite, Di-s hizo “borrón y cuenta nueva”, y reconstruyó Su mundo nuevamente a partir del piadoso Noaj y su familia. A continuación de Noaj, vinieron otras diez generaciones de conducta malvada y destructiva para la humanidad. Pero Abraham “recibió la recompensa de todos”- eso significa que él tuvo éxito en elaborar el potencial para hacer el bien, que estas diez generaciones poseían. Abraham fue capaz de extraer el núcleo de bondad que se encontraba inmerso en toda esa maldad. En lugar de perderse, sus vidas y esfuerzos fueron redimidos y liberados por Abraham.
En el nivel individual, la persona debe aprender a distinguir entre dos tipos de mal. Superficialmente ambos son negativos, pero hay una gran diferencia entre ellos: La Torá marca límites claros para definir qué debe ser rechazado en forma absoluta y qué puede ser desarrollado y transformado en bien.
Existen ciertos elementos que, si la persona los halla en su propio carácter o en su ambiente, debe erradicarlos completamente: todo intento de tratar con ellos será contraproducente y corruptivo. Pero la Torá también no insta a distinguir los aspectos de nuestras vidas que, a pesar de su superficie cruel, contienen un potencial tesoro.
Considerarlos indeseables, eliminándolos, sería igual que “arrojar al bebe junto con el agua de la bañera”, a veces son necesarios estos elementos “despreciables” ya que contienen aspectos gratificantes. Extraer estas gemas del traicionero y tosco suelo donde se encuentran enterradas es uno de los desafíos de la vida en este mundo terrenal. Pero por supuesto, debe uno manejarse en base a lo que dice el Código de Leyes de la Torá para discernir y no puede manejarse con criterios personales, que por más bienintencionados que sean, pueden estar diametralmente opuestos a la Voluntad de Di-s.

Extraído de Beyond the letter of the law, de los comentarios del Rebe de Lubavitch.


PIRKEI AVOT: CAPÍTULO 5 : MISHNÁ 10

“LO MÍO ES TUYO Y LO TUYO ES TUYO”

Hay cuatro tipos entre los hombres: El que dice: “Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío” es un ignorante. [El que dice]”Lo mío es mío y lo tuyo es tuyo”- es una característica intermedia; y algunos dicen que es la característica [de la gente] de Sodoma; el que dice: “Lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo” es un jasid (persona piadosa, benévola); el que dice: “Lo mío es mío y lo tuyo es mío” es un malvado.

La Mishná nos describe cuatro tipos de relación entre el hombre y su dinero. No se refiere exclusivamente a la visión frente a la caridad, sino a un aspecto más abarcativo: ¿Cómo se comporta el individuo con sus pares? ¿Hasta dónde está interesado en que sus compañeros tengan provecho de su persona y de sus bienes?

“LO MÍO ES TUYO Y LO TUYO ES MÍO”
Él está interesado en que su compañero, cada vez que necesite, se le acerque y tenga provecho de sus pertenencias. De esta manera, cuando le sea necesario, tendrá quién lo ayude y esté a su lado. Esta persona desea comportarse con su compañero cual socios, que dan y reciben uno del otro, sin miramientos. Este es un buen camino para alguien que es “ignorante” pues no sabe que existe un camino más elevado; dar sin esperar nada a cambio.

“LO MÍO ES MÍO Y LO TUYO ES TUYO”
Nos referimos a una persona que no desea tener provecho del otro ni que lo obtengan de él. Sobre ella existen dos clasificaciones y se refieren a dos situaciones distintas: quien redacta la Mishná nos habla de alguien que no desea causar una pérdida y tampoco sufrirla. Su característica es pues, intermedia. Sin embargo, algunos dicen que en realidad se trata de una persona que evita ayudar al prójimo, aunque al hacerlo no sufra ninguna pérdida, por eso interpretan su actitud como de Sodoma. ¿Por qué justamente lo llama de esta forma? El trasfondo de la conducta de los hombres de Sodoma era el individualismo absoluto y por ende el aislamiento del semejante. No dar y no recibir. Esta actitud deriva de la sensación de “auto-perfección y autosuficiencia”. No cree que le falte algo y está seguro de que su compañero no es mejor que él. Por eso se priva de recibir e incluso de influir sobre el prójimo.
Mishná 11: “Hay cuatro tipos de enfoques: Fácilmente irascible y fácilmente aplacable su pérdida termina en ganancia; duro para enojarse y duro para aplacarse-su ganancia se convierte en pérdida; duro de enojarse y fácil de aplacar, es un jasid; fácilmente irascible y duro de ser aplacado, es un malvado”.
El Taná (quien enseñó la Mishná) adjudica estas características al intelecto de la persona. Según su madurez intelectual es su paciencia.(Midrash Shmuel)
El niño pequeño, que tiene su intelecto poco desarrollado, se enoja y encoleriza y hasta llora por pequeñeces, si contradicen su voluntad.
Esto sucede debido a que su juicio es pequeño aún. No puede dominarse, y no dejarse llevar por sus emociones. Por otro lado el adulto, que ya tiene desarrollado su intelecto, puede abarcar en su mente incluso elementos antagónicos a su voluntad. Debido a que domina sus emociones, no se enoja. En estos aspectos existen diferentes niveles, y quien incrementa su conocimiento es menos propenso a encolerizarse. (Likutei Torá)

DIFERENTES CARACTERES
La Mishná nos habla de cuatro personas que en lo que hace a la conducta práctica actúan correctamente. Se alejan del enojo, y se apresuran a perdonar a quien peca en su contra. Pero Pirkei Avot son enseñanzas para los piadosos- Gimiliut de Jasiduta. Los adjetivos que le otorga la Mishná se refieren al carácter, no a la conducta. La diferencia entre ellos radica en la naturaleza de cada uno de ellos.
Malvado es llamado también quien lo es en su carácter, aunque no en su proceder- debe ocuparse y cambiar su naturaleza hasta convertirse en “duro de enojarse y fácil de aplacar”
Quien es “fácilmente irascible y fácil de aplacar”- debe saber que, aunque “su pérdida se convierte en ganancia”, no debe contentarse con ello, sino corregirse y llegar a ser “duro de enojarse”.
Y quien naturalmente se inclina a ser “duro de enojarse y difícil de aplacar” le conviene saber que aunque “su ganancia se convierte en pérdida” puede revertir totalmente su tendencia, hasta lograr que sea “fácil de aplacar”.

Beyond the letter of the Law


PIRKEI AVOT: CAPÍTULO 5 : MISHNÁ 11

TIPOS DE ENFOQUE

“Hay cuatro tipos de enfoques: Fácilmente irascible y fácilmente aplacable – su pérdida termina en ganancia; duro para enojarse y duro para aplacarse – su ganancia se convierte en pérdida; duro de enojarse y fácil de aplacar, es un jasid; fácilmente irascible y duro de ser aplacado, es un malvado”.

El Taná (quien enseñó la Mishná) adjudica estas características al intelecto de la persona. “Según su madurez intelectual es su paciencia” (Midrash Shmuel)
El niño pequeño, que tiene su intelecto poco desarrollado, se enoja y encoleriza y hasta llora por pequeñeces, si contradicen su voluntad.
Esto sucede debido a que su juicio es pequeño aún. No puede dominarse, y no dejarse llevar por sus emociones. Por otro lado el adulto, que ya tiene desarrollado su intelecto, puede abarcar en su mente incluso elementos antagónicos a su voluntad. Debido a que domina sus emociones, no se enoja. En estos aspectos existen diferentes niveles, y “quien incrementa su conocimiento es menos propenso a encolerizarse” (Likutei Torá)

DIFERENTES CARACTERES
La Mishná nos habla de cuatro personas que en lo que hace a la conducta práctica actúan correctamente. Se alejan del enojo, y se apresuran a perdonar a quien peca en su contra. Pero Pirkei Avot son enseñanzas para los piadosos- Gimiliut de Jasiduta. Los adjetivos que le otorga la Mishná se refieren al carácter, no a la conducta. La diferencia entre ellos radica en la naturaleza de cada uno de ellos.
Malvado es llamado también quien lo es en su carácter, aunque no en su proceder- debe ocuparse y cambiar su naturaleza hasta convertirse en “duro de enojarse y fácil de aplacar”
Quien es “fácilmente irascible y fácil de aplacar”- debe saber que, aunque “su pérdida se convierte en ganancia”, no debe contentarse con ello, sino corregirse y llegar a ser “duro de enojarse”.
Y quien naturalmente se inclina a ser “duro de enojarse y difícil de aplacar” le conviene saber que aunque “su ganancia se convierte en pérdida” puede revertir totalmente su tendencia, hasta lograr que sea “fácil de aplacar”.

Beyond the letter of the Law

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