Capitulo V:IV – “Diez milagros”

“Diez milagros fueron realizados para nuestros antepasados en egipto y diez en el mar. diez plagas trajo el santo, bendito sea, sobre los egipcios en egipto, y diez en el mar. con diez pruebas probaron nuestros antepasados al santo, bendito sea, en el desierto, como fue dicho: “hasta ahora me han probado diez veces y no escucharon mi voz”

DIEZ MILAGROS FUERON REALIZADOS PARA NUES­TROS ANTEPASADOS — Pirké Avot pretende enseñarnos una conducta piadosa, cómo servir a Dí-s más allá de la medida obligada por la ley.

¿Qué lección para la conducta piadosa podemos aprender de estos pasajes de la historia?

La intención de la mishná puede explicarse de la si­guiente manera:
El hecho de que Di-s realizara milagros para los judíos incluso en Egipto hizo que el pueblo fuera consciente de su genuina identidad: está más allá de las leyes naturales, y es guiado y conducido por Di-s en forma sobrenatural, milagrosa. Aunque todavía estaban en exilio, los milagros los hicieron conscientes de que eran servidores de Di-s; que estaban conectados a lo sobrenatural, en lugar de ser simples esclavos de los egipcios.
Esto es aplicable también hoy. Aunque todavía estamos en exilio, somos servidores de Di-s y no estamos someti­dos a nadie más. Nuestro compromiso hacia El no debe restringirse por causa alguna, pues al estar conectados con Di-s sobrenatural no estamos condicionados a las limita­ciones y restricciones naturales. Tal como los milagros re­presentan un sobreponerse, estar por encima de la natu­raleza, nuestro compromiso puede alzarse por encima de las limitaciones mortales ordinarias. Y ser en todas las “diez capacidades”17 del alma, “diez milagros”.

(Sijot Shabat Parshat Nitzavím, 5738)

DIEZ MILAGROS… DIEZ PRUEBAS — ¿Cuál es la relación entre los diez milagros y plagas con las diez prue­bas a que sometieron a Di-s?
Los milagros producen una poderosa impresión sobre la persona, pues le revelan una realidad que está por enci­ma de su propia realidad. No obstante, la impresión no es internalizada. Esto da lugar a la posibilidad —como lo reflejan las diez pruebas a las que los judíos sometieron a Di-s en el desierto— de un posterior olvido y descenso.
En realidad, sin embargo, tanto los milagros (que ele­van temporariamente a la persona) como las pruebas (que implican un descenso en el nivel de fe) son todos, en el fondo, parte del “viaje a través del desierto”, la marcha de nuestro pueblo hacia Eretz Israel y la Redención. Puesto que tal como los milagros elevan, también toda caída es en aras de un ascenso —a través de teshuvá— a un nivel superior al previo a la caída.
(Sijot Shabat Parshat Reé, 5736)

DlEZ PRUEBAS — La mishná usa la expresión “prue­bas”, en lugar de llamarlas “pecados” o “transgresiones”. La conducta de los judíos en el desierto puso a prueba el poder de Di-s. Pero El Se acreditó a Sí mismo, y apartó todas sus dudas, elevando a la recién nacida nación al más alto nivel de la fe. Esto es indicado también por la palabra “prueba”, pues el término hebreo, nisaión, también signifi­ca “elevación”18.

(Sijot Shabat Parshat Jukat, 5743)

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