Capitulo IV:X – “Se de espíritu humilde ante toda persona”

RABÍ MEÍR DIJO: “MINIMIZA TUS ACTIVIDADES COMERCIALES Y OCÚPATE DE LA TORA. SÉ DE ESPÍRITU HUMILDE ANTE TODA PERSONA.
“SI DESCUIDASTE [EL ESTUDIO DE] LA TORA, TENDRÁS QUE ENFRENTAR NUMEROSAS CAUSAS PARA DESCUIDARLA; MAS SI TE HAS ESFORZADO MUCHO EN LA TORA, HAY ABUNDANTE RECOMPENSA PARA DARTE”.
SÉ DE ESPÍRITU HUMILDE ANTE TODA PERSONA
Hay dos razones para acercarse a todos con humildad:
1) Todo el pueblo judío es comparado, por analogía, al cuerpo humano. Ningún órgano o extremidad puede existir individualmente. Además, cada miembro complementa el funcionamiento de los otros. Por lo tanto, independientemente de las virtudes de un individuo, cada judío contribuye con algo al crecimiento de los demás, y ninguno es completo sin el resto. De modo que siempre hay que valorar a los demás, y se depende del prójimo para la propia perfección. Esto genera un sentimiento de humildad ante el prójimo.
2)Todos poseen debilidades y fracasos en el cumplimiento de los preceptos. Cuando observamos a otros, siempre debemos mirarlos favorablemente y atribuir sus fracasos a circunstancias atenuantes. Pero tales justificativos no deben aplicarse a uno mismo. Debemos enfrentarnos a nosotros mismos, a los desafíos que encaramos y a nuestros errores espirituales, con honestidad. Al tomar en cuenta este factor, uno se sentirá espiritualmente inferior, y por ende en un espíritu de humildad ante toda persona, judía o gentil, independientemente de su formación y nivel.
Estos dos enfoques nos permiten aclarar la diferencia de las opiniones en cuanto a la versión apropiada para esta mishná: Para el término “toda persona”, algunos tex­tos emplean la palabra hebrea haadám, mientras que otros usan la palabra adám, sin anteponer la letra hei, que es modificadora del sentido. Los Comentaristas explican que haadám se refiere a judíos y gentiles por igual, en tanto que la palabra adám se refiere sólo a judíos.
El primer enfoque de la humildad viene al caso única­mente respecto de judíos, pues el concepto de unidad complementaria se aplica al pueblo judío, que es como “un único cuerpo”. La segunda explicación, en contraste, se aplica tanto a judíos como a gentiles. Pues cuando la persona no logra vivir a la altura del pleno potencial espi­ritual que se le otorgó, debe sentirse inferior ante todo el resto de las creaciones de Di-s, las que poseen virtudes que él mismo no posee.
Otra diferencia entre ambos enfoques: en el primero la humildad no genera un sentimiento de tristeza, mientras que en el segundo se enfatizan los defectos y debilidades propias frente al prójimo, lo que ciertamente causa cierta amargura.
En su texto de la mishná, el Alter Rebe escoge la ver­sión que emplea el término adám, pertinente sólo al pueblo judío, cuya humildad no es contradictoria a la alegría, y el Alter Rebe pone el énfasis en que el servicio a Di-s debe ser con alegría.
Sin embargo, cuando se refiere a esta mishná en otro contexto33, sí utiliza la versión haadám, pues su intención ahí es enfatizar la humildad vinculada con la amargura y la tristeza, pues allí habla de la persona que no puede luchar contra su instinto porque su corazón está “tapado” por las impurezas34, y para doblegarlas debe utilizar una “herramienta” de su mismo nivel — tristeza y amargura, como lo explica allí.
(Likutéi Sijot, Vol.IV,pág. 1211 y  55)

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