Pirkei Avot III:III-”La esencia del comer”

“…tres personas que comieron en una misma mesa y pronunciaron allí palabras de Torá es como si hubiesen comido de la mesa de Di-s…”

Superficialmente, podríamos interpretar las palabras de Rabí Shimón como un mensaje simple y directo: se deben utilizar los momentos de la comida para compartir la sabiduría de la Torá. De esta forma, la acción terrenal del comer se convierte en un momento noble y sagrado. Pero esto se puede aplicar también a una comida de un solo individuo, o a varios que comen dispersos en una habitación. ¿Por qué habla de tres, y que comen en “una misma mesa”?. Evidentemente, Rabí Shimón quiere transmitirnos el verdadero significado de nuestra necesidad de comer.

EL HAMBRE EN DOS DIMENSIONES

El ser humano consta de dos componentes primarios: el cuerpo físico y el alma que le da vida y sentido. Lo mismo ocurre con todas las otras criaturas, que se componen de lo físico y lo espiritual. En cada creación, además de su cuerpo está su “chispa Divina”.
Definitivamente, el objetivo de todo el universo es uno: cumplir la voluntad Divina.
Pero a diferencia del alma del hombre que ejerce el libre albedrío, todas las otras criaturas son recipientes pasivos de su propósito y utilidad. Ellas dependen del hombre, que es la corona de la Creación de Di-s, quien las debe desarrollar y utilizar de acuerdo a los propósitos de su Creador. A él le fue entregada la Torá, que contiene esos planes, junto con las herramientas necesarias para llevarlos a cabo. El alma del iehudí desciende y se somete a las pruebas de este mundo físico para tener acceso a esas “chispas de santidad” que están en cada cuerpo creado. Al investirse en un cuerpo material que comerá, se vestirá, etc, el judío usará los objetos y la energía Divina del universo corporal, su alma redimirá las “chispas” que estos elementos contienen. Cuando el judío utiliza de manera positiva y sagrada como marca la Torá, la energía que deriva de los alimentos que lo nutren (del reino animal, vegetal y mineral) estos elementos alcanzan su realización.

La carne del animal, el cereal del pan, el agua que calma nuestra sed -se convierten en la esencia y fuerza de un acto de caridad, de una hora de estudio de la sabiduría de Di-s, del sentimiento de amor por Di-s durante el rezo. La persona que desea comer, sentirá que su cuerpo lo pide, pero en realidad su necesidad natural es la expresión externa de un ansia más profundo: es el hambre de su alma por las “chispas de santidad” cuyo rescate del mundo terrenal y su elevación son el objetivo de su misión en el mundo.

TRES EN UNO
Cuando una persona se sienta a comer existen tres socios en este acto místico: su cuerpo, su alma y el alimento- el pegamento vital que permite permanecer juntos al cuerpo y alma como un organismo vivo.
Pero si su comer es dominado por el espíritu de la Torá, estos “tres que comen” lo hacen en “una misma mesa”. Su comer es un acto de unificación, una revelación de la unicidad subyacente de la Creación y su conexión con Su Único Creador.

(Beyound the letter of the Law, de la alocución del Rebe de Lubavitch, 23 de Siván 5742)

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