Pirkei Avot III-”La hija que promete”

“Las promesas son un cerco para lograr la abstinencia” Pirkei Abot Cáp.3, Mishná 15.

En algún punto entre la buena acción y el pecado se encuentra la indulgencia en lo permitido. ¿Cómo debemos manipular los placeres (aparentemente) neutros-ni prohibidos ni de Mitzvá?.
La visión de la Torá sobre el tema aparenta ser compleja. Por un lado el Talmud interpreta el mandato de “sed santos” como: “Santifícate también en lo que te está permitido” Por otro lado, reprende al Nazir (nazareno), que en su búsqueda de santidad, se abstiene del vino: “¿No es suficiente lo que la Torá te prohíbe que debes privarte aun más?”.

En el capítulo 30 del libro bíblico de Bamidbar estos dos enfoques opuestos sobre los placeres mundanos neutros, están representados en el análisis de la Torá sobre las leyes de promesas. Leemos sobre una hija que, para provocarse sufrimiento a través de la abstinencia de lo prohibido, renuncia a una comida o placer utilizando una promesa y su padre anula la misma. Esta situación refleja lo que sucede en el “pequeño mundo”del ser humano: en el alma existe una “hija” que rehuye al mundo físico, y un “padre”que anula las promesas de abstinencia.

Todo lo que Di-s creó en el mundo tiene un propósito positivo. Salvo lo que la Torá prohíba, nada debe ser rechazado. Pero el hombre es vulnerable, y en lugar de utilizar las oportunidades y recursos del mundo físico para su fin excelso, puede ser abrumado y seducido negativamente por aquello mismo que el debe desarrollar con sentido espiritual y de contenido positivo. Cuando nota que está en peligro de sucumbir ante sus bajos instintos, aunque se trate de algo permitido pero se realiza no con un sentido espiritual, debe tomar las medidas necesarias para frenarlos. Debe construir “vallas seguras” anteponerse restricciones, para que lo superficial del instinto material no afecte su potencial interior haciéndole perder la cabeza, etc. Sin embargo, aunque prometa restringirse en su relación con lo físico, una autoridad superior de su fuero interior (“el padre”) está capacitada para anular sus promesas. Es el profundo y trascendental “yo” del alma que permanece limpio de las manchas del medio ambiente.

A medida que el hombre gana control sobre sí mismo y su instinto, gradualmente puede liberar las restricciones de lo permitido, auto-impuestas, pudiendo utilizar cada uno de los regalos de Di-s como lo indica la Torá para el verdadero fin para el que fue creado, de una forma positiva y constructiva.

Beyond the letter of the law, basado en los comentarios del Rebe de Lubavitch

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