Peligros de la Avaricia

Una persona que tiene un rasgo de carácter de avaricia, ha perdido el control sobre sus posesiones, ellas ahora lo dominan, en lugar de lo inverso…

Ordena a Aarón y sus hijos, diciendo, “Esta es la ley de la ofrenda quemada” (Levítico 6:2).

Esta porción de la Torá comienza con un mandato Divino a Moisés para instruir enfáticamente al Sumo Sacerdote, Aarón, y sus hijos ser precisos en la observancia del ritual de la ofrenda quemada diaria. Rashi declara que este énfasis suplementario era necesario porque la ofrenda quemada era totalmente desperdiciada como alimento, distinto de otras ofrendas, las cuales podían ser comidas por los sacerdotes.
Esto exige alguna explicación. La cantidad de carne disponible para consumo por los sacerdotes debe haber sido enorme. Todo primogénito macho del ganado era sacrificado y comido por los sacerdotes. En cada una de las Tres Festividades, la peregrinación a Jerusalén era obligatoria, y toda familia tenía que traer una ofrenda animal, la cual era compartida por los sacerdotes. Luego estaban las ofrendas por el pecado, comidas sólo por los sacerdotes, e innumerables ofrendas voluntarias, las cuales compartían los sacerdotes. Además, el tiempo para consumo de carne de sacrificios era veinticuatro a treinta y seis horas a lo más, de modo que mucha carne debe haber estado en peligro de sobrar. ¿Qué significado tenía entonces la ofrenda diaria quemada que requería instrucciones especiales para su observancia, no sea que los sacerdotes fueran laxos porque no derivan beneficio de ella?
Cuán claramente la Torá entendió la irracional naturaleza de la emoción humana. Una persona que tiene un rasgo de carácter de avaricia, quien ha perdido control sobre sus posesiones de modo que ellas la dominan antes que lo inverso, puede ser remisa en un servicio del cual no deriva beneficio personal.
Frugalidad no es lo mismo que ser tacaño. El patriarca Iaacov, quien había acumulado un enorme capital, hizo un viaje extra para recuperar pequeñas copas (Rashi, Génesis 32:25). Pero cuando llegó a comprar la parte de Esaú en el lugar de entierro familiar en jebrón, Iaacov apiló toda su riqueza para lograr su derecho a Majpelá (Shemot Rabá 31:1 7). laacov era en verdad frugal, pero frugalidad significa ser amo sobre el activo de uno y no dilapidarlo. Cuando era necesario, laacov podía disponer de todo su capital para un propósito digno.
Rashi declara que énfasis suplementario sobre la ofrenda quemada era para inmediata y futuras generaciones (Levítico 6:2). “Inmediata” se refiere al Sumo Sacerdote, Aarón.
El también tenía que ser instado y advertido de no ser remiso en un servicio el cual no era de ningún beneficio tangible para él.
¿Es esto siquiera concebible? ¿Debe el Sumo Sacerdote Aarón, el más grande Sumo Sacerdote en la historia judía, quien compartió la comunicación Divina con Moisés, ser sospechado que él sería laxo en el servicio Divino porque no obtendría un trozo de carne de éste? ¿No es esto el colmo de lo absurdo?
Aparentemente no. La Torá conoce la naturaleza humana mejor de lo que nosotros lo hacemos. A pesar de ser el más grande erudito y líder, quien está en todo otro modo totalmente dedicado a Di-s, una persona puede retener una traza de avaricia dentro de sí misma. La Torá nos enseña que nadie es inmune. Avaricia o tacañería es un defecto de carácter que puede afectar tanto a los grandes y poderosos como a la persona promedio.
Cuan minuciosos debemos ser en examinarnos nosotros mismos por defectos de carácter. Sin importar quiénes o qué somos, nosotros somos vulnerables humanos y sujetos a los más irracionales rasgos. Sólo con sincera plegaria para la remoción de nuestros defectos de carácter, y valiéndonos de un consejero espiritual para ayudarnos con nuestro mejoramiento de carácter, podemos eliminar esta trampa.

Extraído de “Viviendo cada día”, de Editorial Bnei Sholem

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario