Prioridades

No puede haber orden, programa o logro alguno, sin prioridades. La vida, tal como la contemplamos y tratamos de vivirla, consiste de cosas más y menos importantes, metas primarias y secundarias, retrocesos más o menos severos. La lógica, nuestra brújula en la travesía por la vida, es la capacidad para hacer estas distinciones para determinar qué debe ceder paso a qué y qué debe compensarse con qué.

También existen prioridades y graduaciones entre las leyes Divinamente ordenadas en la Torá.
La Torá ordena “no matarás”, pero también diferencia entre el asesinato premeditado (penado con la muerte), el asesinato resultante del comportamiento negligente (penado con el exilio), y matar en defensa propia (permitido y un deber)1.
Ordena asistir al semejante en necesidad, pero también delinea ocho niveles de caridad2, aconseja a quién uno debe dar y en qué orden3, y establece los porcentajes obligatorios, ideales, y máximos4 de las contribuciones extraídas de los propios ingresos
Ordena al judío descansar en Shabat, pero también diferencia entre categorías diversas de “trabajo” y la severidad de su violación del día de descanso5. Distingue entre leyes morales y civiles6, entre transgresiones activas y pasivas7, entre leyes que se aplican a un lugar y tiempo específicos y leyes que no tienen tales requisitos previos, y así sucesivamente.

Hay, sin embargo, una cierta categoría de mitzvot que desafía semejante estructura racional.
En términos generales, las 613 mitzvot de la Torá caen en tres categorías:
1)Mishpatim (“juicios”), que el Talmud define como leyes que la mente humana hubiera concebido por si misma, aun si la Torá no las hubiera dictado (por ejemplo, las prohibiciones de homicidio y robo);
2)Eidot (“testimonios”) – leyes cuya función y utilidad son comprensibles, aunque no las hubiéramos formulado por propia iniciativa (el Shabat, las Festividades, tefilín, etc.);
3) Mitzvot, supra-racionales, llamadas jukim (“decretos”).
Los ejemplos primarios de un jok (singular de jukím)- son las leyes de tumá vetahara, impureza y pureza ritual. No es sólo que estas leyes no pueden ser explicadas por la razón humana, sino que desafían la estructura de prioridades y organización que caracterizan al lógico mishpat (singular de mishpatím) y al racional ed (singu lar de eidot).

Si una persona toca un objeto impuro, se vuelve ritualmente impura: da lo mismo si este contacto fue deliberado, inintencional, o siquiera en contra de su voluntad. Ni es consecuente el tipo de contacto – tiene por efecto el mismo grado de impureza si lo rozó con la punta de su uña o lo comió8.
En otras palabras, el jok introduce un elemento absolutista en nuestras vidas, un área en la que no hay cosas mayores y menores, no existe nivel primario y secundario alguno de involucración. Un dominio en el que la vida no es divisible en fines y medios, sino que constituye una concreción singular e integral de la voluntad de su Creador.

En verdad, cada mitzvá es un jok, una expresión inequívoca de la voluntad Divina9. Sólo que muchas mitzvot vienen “investidas” en atuendos de racionalidad variante, pues Di-s deseó que se integraran a nuestras vidas racionalmente estructuradas. Pero luego están aquellas mitzvot que nos llegan sin verse veladas por vestimentas finitas, libres de todo lo que cuantifica, califica y clasifica su esencia Divina.
Necesitamos estructuras y prioridades, es la única forma que conocemos de llevar vidas constructivas. Pero también necesitamos aquellos momentos y experiencias que nos ponen en contacto con la integridad subyacente de la vida; que nos impartan el reconocimiento de que, en el análisis final, cada uno de nuestros actos es de igual y máxima importancia.

Basado en Likutéi Sijot, Vol. XII, pags. 66-70

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario