La Importancia del tiempo

“Al octavo día, circuncidará la carne de su prepucio”…

El momento pre-establecido para cumplir la mitzvá de Circuncisión –Brit Milá- es al octavo día después de producido el nacimiento del niño, como está escrito en la Sección de la Torá de esta semana, Tazría: “Al octavo día, circuncidará la carne de su prepucio”.
Si el niño no es circuncidado al octavo día y lo es sólo más tarde, aunque también este acto cumple la mitzvá de circuncisión, y se recita la correspondiente bendición, la mitzvá carece de la distinción de ser una mitzvá bizmaná, o sea, una mitzvá realizada en su momento adecuado.
Cuando la mitzvá se ejecuta en su tiempo apropiado es de una calidad única, como lo refleja el hecho de que en esa instancia ésta (y todas las actividades necesarias para su ejecución, que usualmente involucran tareas cuya realización en Shabat está prohibida) desalojan y tienen preeminencia por sobre la prohibición de realizar trabajos en Shabat, como lo deducen nuestros Sabios del mencionado versículo bíblico.
En cambio, cuando la circuncisión no se realiza en su momento estipulado bíblicamente, no tiene prioridad sobre las leyes del Shabat.
Esto parecería llevarnos a la conclusión4 de que cuando un niño es circuncidado luego de ocho días -incluso si era imposible hacerlo antes, por ejemplo, porque estaba enfermo la circuncisión no es considerada como habiendo tenido lugar “en el momento adecuado”.
Además, parecería que la mitzvá de circuncisión realizada luego del octavo día afecta únicamente a los días subsiguientes -de aquí en más, el niño es circunciso, pero no goza de un efecto retroactivo sobre los días precedentes, cuando el niño era incircunciso. Como si nada se pudiera hacer para enmendar el pasado.
Es cierto, no se considera que la persona hubiera violado un mandamiento de Di-s. Por el contrario, tiene prohibido circuncidar al niño mientras éste está enfermo, pues pikúaj nefesh -una amenaza a la vida- deja sin efecto toda la [jurisprudencia de la] Torá. No obstante, falta el cumplimiento real de la mitzvá.
Así, Maimónides explica que tenemos permitido circuncidar a un niño únicamente cuando su estado de salud es ideal, porque: “Una amenaza a la vida tiene precedencia sobre todo. Es posible circuncidar [al niño] más tarde, pero es imposible devolver [a la vida] un alma”.
Sin embargo, un análisis más profundo nos demostrará que esta citada conclusión es injustificada. Un cuidadoso examen de las palabras empleadas por Maimónides, quien alude a dos razones para la demora de la mitzvá, nos permitirá aclararlo.
Maimónides se expresa de la siguiente manera:
1) “Una amenaza a la vida tiene precedencia a todo”, y
2) “Es posible circuncidar [al niño] mas tarde…”, o sea, la mitzvá no ha sido suprimida por su atraso.

La primera razón declara la importancia vital de pikúaj nefesh -salvar la vida humana a toda costa, incluso la omisión de cumplir un precepto. Aun si posteriormente no hubiera posibilidad de dar cumplimiento a la mitzá, la amenaza a la vida sigue teniendo prioridad.
Al sumar una segunda razón, Maimónides deja traslucir que la mitzvá dc circuncisión que se cumple aposteriori sí corrige la carencia de los días precedentes y hasta permite obtener la ventaja implícita en una circuncisión concretada en su momento apropiado.
Si la mitzvá afectara únicamente a los días siguientes a ésta, el razonamiento de que “es posible circuncidar [al niño] más tarde…” no nos sería suficiente, pues de todos modos los días previos a ésta quedarían sin corregir, y la ventaja de cumplir la mitzvá en el momento apropiado seguiría ausente. Lo que nos lleva a razonar que pese a su consumación posterior, de todos modos repercute en los días que le preceden.
Esto resulta un tanto difícil de comprender: ¿Cómo puede tener una mitzvá un efecto retroactivo?
Encontramos que la Torá declara respecto de varias situaciones que una actividad puede afectar el tiempo anterior, pero aquellos casos tienen una característica peculiar: la actividad de marras no apunta a generar una condición nueva, inexistente con anterioridad, sino, más bien, a clarificar la naturaleza de una situación, real pero desconocida, anterior: o provocar que un acto cumplido condicionalmente asuma el carácter de compromiso.
Dado que la actividad desempeñada posteriormente meramente aclara la naturaleza de la situación precedente, resulta comprensible que pueda tener un efecto retroactivo. Pues la aclaración sólo influye en nuestra percepción, pero la condición revelada, en realidad, estaba presente incluso con anterioridad.
Sin embargo, cuando una actividad debe generar una nueva condición, aparentemente sólo está capacitada para afectar el tiempo futuro, mas no el pasado. ¿Cómo, entonces, puede la circuncisión demorada afectar a los días precedentes?
También el orden en que Maimónides redacta su declaración da lugar, de algún modo, a una pregunta:
Luego de decir, en su segundo motivo, que “es posible circuncidar [al niño] más tarde”, agrega: “pero es imposible devolver un alma [a la vida]“.
La frase final parecería más bien estar relacionada con la primera razón propuesta por el Rambam, la supremacía de pikúaj nefesh, salvar la vida. Pues, una vez que se explicó que a través de la circuncisión en una fecha posterior uno puede rectificar retroactivamente la carencia de los días previos, aparentemente se hace innecesario declarar que “Es imposible traer de regreso un alma [a la vida]“.

Revelando el potencial interior
Las preguntas formuladas pueden aclararse en base a un pasaje del Likutei Tora que declara que el acto de la circuncisión atrae sobre la persona y el mundo un nivel de luz Divina que el judío no puede hacer descender a través de su servicio a Di-s. Se trata de una manifestación de Divinidad que trasciende los planos que se pueden alcanzar a través de los esfuerzos del ser mortal y, en cambio, es traída a nosotros por iniciativa de Di-s.
No obstante, es necesario el acto de la circuncisión porque mientras tanto la piel del prepucio continúe presente la luz no será atraída. Sólo una vez retirada, se revelará esta luz.
Lo mismo es válido para el concepto de que el ingreso del alma de santidad al cuerpo tiene lugar a través de la mitzvá de circuncisión. Esto se refiere al nivel del alma que trasciende nuestras facultades de comprensión. No hay manera de unirse a este nivel del alma a través de nuestro propio esfuerzo y servicio a Di-s. Cada judío está esencial e inherentemente vinculado con este nivel pero, no obstante ello, es por vías de la circuncisión que esta vinculación se torna manifiesta.
Esta explicación nos permite comprender cómo la circuncisión afecta al pasado. Como en las otras situaciones mencionadas, no produce un desarrollo novedoso, sino que revela una condición existente con anterioridad11.
Para citar otro ejemplo: la teshuvá – arrepentimiento, el retorno a Di-s- que es motivada por amor surte un efecto retroactivo, transformando los pecados en méritos
¿Cómo es posible? Porque no genera un nuevo estado. Incluso en el momento de violar la voluntad del Creador el alma de la persona perdura fiel a Di-s 14, si bien su unión con El ha quedado oscurecida. Y dado que lo que la teshuvá produce es hacer aflorar este nexo interior devolviéndolo a la superficie, surte un efecto retroactivo, elevando la conducta previa del hombre.
Análogo es el caso de la circuncisión: si no se realiza la circuncisión más tarde, la conexión inherente del judío con Di-s perdura oculta, cosa que contradice el propósito de la Creación y el objetivo del descenso de aquella alma particular a este mundo. Pues el propósito de la Creación es que el judío en virtud de su propio servicio a Di-s revele la naturaleza Divina de su alma.
Así, cuando el judío que no ha sido circuncidado en el momento adecuado lo hace posteriormente, en ese momento pone al descubierto esta conexión de por sí inherente y eterna. Por lo tanto, también produce un efecto retroactivo sobre los días anteriores.

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario