Supremacía de la Gratitud

Di-s instruye a Moisés para librar una batalla en contra de Midián como castigo por intentar corromper a los israelitas…

Di-s instruye a Moisés para librar una batalla en contra de Midián como castigo por intentar corromper a los israelitas. Moisés no lleva a cabo el mandamiento Divino en persona, sino delega la tarea a Pinjás. ¿Por qué Moisés, quien estaba enteramente dedicado a Di-s, no asume inmediatamente la oportunidad de cumplir con la voluntad Divina? El Midrash explica que Moisés sintió que no debía combatir personalmente contra Midián, pues aquella nación le proveyó asilo cuando huyó de Faraón (Éxodo 2:15). Sintió una deuda de gratitud hacia el país que le concedió refugio e infirió que no podía ser la voluntad de Di-s, que él negara su gratitud. Basado en el principio de que “Los caminos de la Torá son apacibles” (Proverbios 3:17) cometió un error al creer que la intención Divina debía ser que esta asignación fuera delegada. Sin embargo, no fue solo el sentimiento de impropiedad de Moisés lo que le permitió desviarse de la palabra literal de Di-s. El Midrash declara que Moisés confió en un precedente. Cuando la plaga de convertir el Nilo en sangre debía ser implementada, Di-s instruyó a Moisés para que hiciera a Aarón golpear el río. ¿Por qué Aarón y no Moises? Porque el río había provisto un asilo para Moisés cuando siendo un bebe, fuera arrojado al Nilo. Si se debe demostrar gratitud a un objeto inanimado, cuanto más se debe hacerlo con las personas! Este episodio nos enseña dos cosas: (1) Las enseñanzas de la Torá proveen el más alto nivel de sensibilidad y consideración. Gratitud es un rasgo de suprema importancia, y es impensable que Di-s ordenara a alguien negar su deuda de gratitud; (2) que aún con la primacía de gratitud, uno no puede confiar en su propio razonamiento para interpretar la palabra de Di-s. Debe haber una fuente halájica autorizada para interpretar la voluntad Divina. Moisés tuvo que confiar en un precedente a fin de interpretar la voluntad Divina, porque no había más grande autoridad a quien él pudiera dirigirse. Nosotros tenemos las dos cosas: un cuerpo comprehensivo de halajá, como así también autoridades competentes de Torá para guiamos. Al recurrir a estos, podemos mantener el principio, “Los caminos de la Torá son apacibles”. Adaptado de Viviendo cada de día Editorial Bnei Sholem

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