Oro

He construido para Ti una gloriosa morada”, proclamó el Rey Salomón en la inauguración del Beit Hamikdash (el Gran Templo) en Jerusalén, “un sitio para Tu residencia eterna…

Pero, ¿puede morar Di-s en la tierra? He aquí que el cielo y los cielos de los cielos no Te pueden contener, ¿cómo, entonces, puede hacerlo esta casa que yo Te he construido?”‘ Tú, que no puedes ser definido por la mas espiritual de las abstracciones, ¿cómo puede decirse de Ti que “mores” en un edificio físico?
Y con todo, ese es el expreso deseo y mandato de Di-s: “Harán para Mí un santuario, y Yo moraré entre ellos” 2
De hecho, una importante parte del libro de Exodo3 -el libro que describe nuestro nacimiento como nación y la constitución de nuestro pacto con Di-s- es ocupado por las detalladas instrucciones de Di-s dc cómo construirle un Santuario4 con oro, plata, cobre, madera, lana, lino y pieles animales, y el detallado registro de su construcción por parte del pueblo judío.
Di-s, quien trasciende y permea tanto lo espiritual como lo físico, deseó “un lugar de morada en los planos inferiores”
Deseó que el hombre santificara los elementos de la existencia material consagrándolos a Su servicio, despojándolos, de esa manera, de su mundanalidad, y poniendo de manifiesto su esencia Divina.
“Esto”, escribe Rabí Shneur Zalman de Liadí, “es todo lo que es el hombre; éste es el propósito de su creación y el propósito del descenso de su alma a la vida material”6.

Tres Opiniones
El mandato Divino de construir el Santuario tuvo lugar durante el primer año luego de la liberación de Israel de Egipto, poco después de la revelación en el Monte Sinaí donde Di-s eligió a Israel como Su pueblo y le dio la Torá.
Otro suceso que aconteció en ese mismo período de tiempo fue el pecado del Becerro dc Oro, cuando el pueblo judío, habiendo perdido las esperanzas de que Moshé regresaría de la cima del Monte Sinaí abandonó su pacto con Di-s y, regresando al paganismo de Egipto, confeccionó y adoró un ídolo de oro con forma de becerro.
De hecho, el Becerro de Oro es la máxima perversión del Santuario: externamente análogo a éste pero internamente antitético. Ambos son objetos físicos (particularmente objetos de oro8, el máximo símbolo del materialismo) que son consagrados y a los que se ha atribuido una función Divina.
Pero en tanto que el Becerro de Oro ejemplifica la veneración de lo material como material, el Santuario representa el sometimiento de lo material para servir y expresar lo Divino.
Así, la construcción del Santuario por parte de Israel fue la máxima desmentida de su traspié con el Becerro de Oro, y la manifestación de la presencia de Di-s en él fue la más terminante señal de que El les había perdonado su trasgresión.

¿Qué vino primero, el Becerro de Oro o el Santuario?
Sabemos que la Torá fue entregada siete semanas después del Éxodo, el 6 (o 7) de Siván 10.
También sabemos que el Becerro de Oro se hizo 40 días más tarde, el 16 de Tamuz, y al día siguiente Moshé, al regresar de la montaña y encontrar a los judíos adorándolo, destrozó las dos Tablas de zafiro sobre las que Di-s había inscripto los Diez Mandamientos”
Israel se arrepintió entonces de su trasgresión, y Moshé retornó a la cima del Monte para suplicar por ellos ante Di-s.
En Iom Kipur -el 10 de Tishréi, o sea, 80 días después de que se rompieran las primeras Tablas- Di-s expresó Su completo perdón al pueblo judío y le dio un segundo juego de Tablas12.
En cuanto al Santuario, se nos cuenta que fue terminado y erigido casi seis meses después, el primer día del mes de Nisán13.

¿Pero cuándo, exactamente, ordenó Di-s la construcción del Santuario?
¿Fue antes o después del episodio con el Becerro de Oro? ¿Y cuándo inició el pueblo judío concretamente la implementación de esta ordenanza?

Entre nuestros Sabios hay tres opiniones diferentes respecto de la cronología de los sucesos posteriores a la revelación en Sinaí.
En la Torá, estos sucesos aparecen en el siguiente orden:
Después de la narración (Éxodo 19, 20 y 24) de la Entrega de la Torá viene la ordenanza Divina de donar oro y otros materiales para la construcción del Santuario, seguida de las detalladas instrucciones acerca de cómo construirlo (capítulos 25-31).
Esto es seguido por la veneración del Becerro de Oro por parte de Israel, Moshé quebrando las Primeras Tablas, el arrepentimiento de Israel y la entrega de las Segundas Tablas, y el perdón final de Di-s en Iom Kipur (capítulos 32-34).
La Torá regresa entonces al Santuario, describiendo la donación de sus materiales por parte de los judíos, la construcción concreta del Santuario, su terminación, y su erección e inauguración el día 1 de Nisán (capítulos 35-40).
Najmánides14 sostiene que este orden en que la Torá relata estos sucesos es el orden en que estos acontecieron.
Así, Di-s ordenó la construcción del Santuario inmediatamente después de la Entrega de la Torá, antes de la veneración del Becerro de Oro por parte de Israel, pero la implementación concreta de esta ordenanza comenzó el 11 de Tishréi, al día siguiente de Iom Kipur, cuando los judíos donaron los materiales para su construcción (como se narra en cl capítulo 35).
Rashi discrepa con esta opinión.
Citando la norma de que “La Torá no sigue necesariamente un orden cronológico” 15, sostiene que Di-s instruyó a Moshé acerca del Santuario sólo después del arrepentimiento de Israel por el pecado del Becerro de Oro y Su completo perdón de la infracción de estos
Rashi sigue la opinión del Midrash Tanjuma, donde se afirma:
“En Iom Kipur se les perdonó, y en ese día Di-s dijo [a Moshé]:
‘Harán para Mi un Santuario, y Yo moraré en medio de ellos’, a fin de que todas las naciones sepan que han sido perdonados por hacer el Becerro… Dijo Di-s: ‘Que el oro del Santuario expíe por el oro con el cual fue hecho el Becerro’”17
Una tercera opinión, la del Zohar, sostiene que la ordenanza Divina respecto del Santuario, así como también la contribución dc sus materiales por parte de Israel, fueron, ambas, antes de hacer el Becerro de Oro.
Según el Zohar; “Di-s anticipó el Becerro de Oro con el oro del Santuario… Por eso está escrito: ‘Y ellos se despojaron de los pendientes de oro en sus orejas [a fin de hacer el Becerro de Oro] ¿Hubieran necesitado despojar de oro sus orejas si hubieran tenido otro? Es que todo su oro ya había sido donado al Santuario…

El Perfecto, el Perfeccionado y el Perfeccionable
Estas tres opiniones son más que tres escenarios del orden en que ocurrieron los sucesos arriba citados.
Reflejan también tres diferentes interpretaciones del lugar que ocupa el Santuario en nuestras vidas, tres enfoques diferentes a la pregunta de cuándo, y bajo qué condiciones, la persona puede santificar lo material como una morada para Di-s.
Nuestros Sabios nos cuentan que cuando los judíos estuvieron parados en Sinaí eran cual niños recién nacidos, habiendo sido purificados de todo vestigio de deficiencia en su pasado21′.
En ese punto de nuestra historia todos éramos tzadikim, individuos perfectamente justos.
Entonces sobrevino la caída.
Con el pecado del Becerro de Oro perdimos la pureza y perfección que caracterizó nuestros primeros cuarenta días como nación.
De hecho, el pecado del Becerro dc Oro es el prototipo de todas las corrupciones y fracasos subsiguientes: en las palabras del Talmud, en toda nuestra historia “no hay desgracia que no tenga en sí algo del pecado del Becerro de Oro” 21
Entonces, en Iom Kipur, logramos la condición de baal teshuvá, “retornantes”.
El baal teshuvá es uno que salta de los fracasos del pasado, aprovechando el impulso para catapultarse a alturas aún mayores. Uno que aprende a canalizar la frustración y el dolor de su alejamiento dc su esencia y fuente para ahondar su compromiso hacia el propósito de su vida y su relación con su Creador22.
En Iom Kipur, la caída producida por el Becerro de Oro fue sublimada como la esencia de un nexo renovado, intensificado, entre Di-s y Su pueblo. Así, las Segundas Tablas representaron una revelación mayor de sabiduría Divina que el primer juego

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