Miedos

Había un rey muy poderoso que libraba batallas para ampliar los límites de su país. Algo lo diferenciaba de todos los reyes guerreros. Cuando tomaba prisioneros, los llevaba a una gran sala. Allí los esperaba un pelotón de arqueros listos para disparar sus flechas. Frente al grupo armado había una gran puerta, salpicada de sangre que siempre es- taba cerrada. El rey les proponía: “Está en ustedes elegir entre morir en manos de mis arqueros o atravesar esa puerta que quedará atrancada detrás de ustedes” Durante todos los años que duró la guerra, ningún prisionero atravesó la desafiante puerta. Todos eligieron morir en manos de los arqueros.
Después de muchos años, cuando la paz reinaba, un viejo guerrero se acercó al rey y le pidió: “Su majestad, deseo saber qué se oculta detrás de esa aterradora puerta”
El rey respondió: “Ábrela tú mismo y verás”. El soldado abrió la enorme puerta y los potentes rayos de sol se colaron a través de ella. “Pero, no entiendo… ¡esta puerta conduce a la libertad!” “Así es”, contestó el rey, “sólo que nadie se animó a abrirla…”
En Parshat Vaetjanán Moshé repite a los iehudim, que están prestos a entrar a la Tierra de Israel, los Diez Mandamientos. Ellos encierran todos los detalles de la Torá.
Luego aparece el Shemá Israel, que nos insta a amar a Di-s y asumir nuestra responsabilidad como judíos a través del sentimiento, el pensamiento, la palabra y la acción. Desgraciadamente, algunos prefieren elegir el “morir” en manos de los arqueros de la vida terrenal, perdiendo su identidad y pertenencia, pues creen que detrás de esa puerta que cada judío puede atravesar, hallarán una pesada carga que les producirá un sufrimiento mayor. Lo que ellos ignoran es, que detrás de esa enorme puerta que se abre al optar por el camino que Hashem nos indicó en su Torá, está la LIBERTAD, pues como dicen nuestros Sabios: “No hay hombre libre salvo aquél que se ocupa de la Torá”, pues el hombre que se subyuga a ella está conectado al infinito de Di-s y por ello alcanza la libertad a la que no tiene acceso el hombre más “independiente”. ¡Perdamos el miedo! ¡Abramos la puerta al judaísmo eterno y marchemos hacia la verdadera libertad!

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