Mi Éxodo, Tu Éxodo

Te encuentras en la oficina, la carretera, o incluso hasta en medio de tus rezos, cuando de pronto te das cuenta, que de alguna forma, tu vida no está funcionando.
Entonces decides mejorar.
Eso suena bien, a excepción de que la resolución no se materializa en la actual modificación del comportamiento.
Pero, ¿por qué no? ¿Por qué es tan difícil cambiar?

Tal vez sea porque somos ingeniosos en engañarnos a nosotros mismos.
Cuando te sientes descontento con tu status quo personal, y hasta incluso puedes sentir una inclinación hacia la auto-superación, entonces es fácil sentirse bien acerca de tu honestidad introspectiva.

Ahora puedes seguir hacia adelante, dejando a un lado el cambio.

¿Por qué? Debido a que, generalmente, en realidad no queremos cambiar.
Los antiguos textos judíos describen este problema como el “Síndrome del Faraón”.
La saga del éxodo, con los judíos buscando la libertad de la esclavitud de Egipto, también es una narrativa personal. Representa nuestras continuas luchas para lograr la libertad de nuestros “Egipcios” personales: Nuestros temores, percepciones inadecuadas, etc.
Por supuesto, nuestro primer bloqueo para lograrlo es, el Faraón, él, o el “corazón endurecido”.

¿Qué significa tener un corazón duro?
El Faraón entendió que sus acciones eran autodestructivas, trayendo ruinas a su país. Hasta incluso había casi aceptado parar con tanta maldad. Pero no pudo hacer el cambio, ¿por qué?, porque su corazón no lo reconoció como para poder modificar su comportamiento.
Él sabía lo que debía hacer, pero no pudo “finalizar el trato”
Éste es el Faraón interno.
¿Lo reconoces?

Entonces, ¿de dónde viene la salvación?
Moisés, por supuesto.
Moisés se describe en nuestra Escritura y tradición como un hombre de compromiso total. Brillante como era él, no guío su vida sólo con el intelecto. Él profundamente sentía una relación supra racional con lo Divino, y eso es lo que guiaba su comportamiento.
La relación más elemental es la supra racional. Después de todo, ¿el compromiso de un padre con su hijo es puramente racional?
No.

Movilizar nuestro Moisés interno significa comprometernos desinteresadamente con nuestra imágen más elevada, la visión la cual Di-s nos creó para que seamos. El “método de Moisés” es una forma de compromiso desinteresado, y no un cálculo lógico. Esto no puede ser cambiado por el Síndrome del Faraón, el cual previene la expresión de nuestras resoluciones lógicas.
De una manera sencilla: El método del Moisés es una expresión mucho más profunda del ser.
Resultado final: A veces, la riqueza de la vida se consigue cuando podemos llegar más allá de las limitaciones de nuestras mentes, siguiendo el ejemplo y expresión del alma.
Entonces, la próxima vez que decidas cambiar tu comportamiento, míralo como parte de tu compromiso con Di-s, como ejercicio de tu relación con tu Destino y expresión de tu razón de existencia.
Después fíjate si las excusas pueden bloquear tu camino.

El Faraón no podía.

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