Lo mejor de ambos pueblos

La Haftará de la lectura semanal de Vaetjanán comienza con las palabras, “Consuela, consuela a Mi pueblo, dice vuestro Di-s”. El Midrash explica que la palabra “consuelo” aparece dos veces a causa de la naturaleza doble del consuelo: una vez por la destrucción del Primer Templo y una vez por la destrucción del Segundo Templo.
El consuelo de Di-s por la destrucción de los Templos descansa en Su promesa que un Tercer Templo será construido después de la venida de Mashíaj. Este Templo contendrá los cinco elementos vitales (tales como el Arca) que existían en el Primer Templo y faltaban en el Segundo.

Por lo tanto, al proveer consuelo por el Primer Templo, el consuelo por el Segundo Templo está automáticamente incluido. Siendo esto así, parecería que un consuelo bastaría por la destrucción de ambos Templos. ¿Por qué hay una necesidad de un consuelo doble?
A pesar de que, en un sentido general, el Segundo Templo era espiritualmente inferior al Primero, no obstante en ciertos aspectos era superior.
La santidad de ambos Templos era tal que los materiales físicos de los cuales ellos fueron construidos se tornaron refinados y santos. Fue por esta razón que aún después que los santuarios reales fueron destruidos, el área del Templo retiene su santidad.
A pesar de que ambos Templos compartían esta cualidad, había, sin embargo, una diferencia en la manera en que lograron su refinamiento y santidad, al igual que hay dos modos generales a través de los que seres creados pueden ser refinados.
Una manera de refinamiento es aquella que resulta de una iluminación de Lo Alto. Esto es semejante a un maestro cuyo método de instrucción es tan profundo que finalmente su discípulo podrá alcanzar sabiduría por cuenta propia -no obstante sólo a causa de lo que fue anteriormente enseñado por su maestro a él.
Otra manera de refinamiento resulta de tener toda la creación, Divinidad en su mismo núcleo. Dado que esto es así, la creación eventualmente logra tal grado de refinamiento espiritual que “y verán todas las criaturas que la boca de D¡-s ha hablado” – lo físico percibe Divinidad, no como un resultado de revelarse Dí-s Mismo, sino porque el preciso munido mismo en su integridad está esencialmente unido con Él6.
El último medio de refinamiento es similar al servicio es revelación de Lo Alto, sino es más bien una manifestación
de la propia esencia del penitente. Por contraste, el primer medio de refinamiento es similar a la realización progresiva de las mitzvot por parte de individuos justos.

La diferencia entre el Primer y Segundo Templo y el aspecto superior del Segundo Templo puede ser entendida a continuación.
Durante el tiempo del Primer Templo, el servicio del pueblo judío estaba en el nivel del “justo”. En consecuencia, el potencial del mundo para llevar a cabo santidad a fuerza de su propio ser intrínseco y servicio Divino debía aún ser revelado.
Durante el tiempo del Segundo Templo, sin embargo, los judíos estaban en el nivel de penitentes, pues fue a través de su arrepentimiento por los pecados que destruyeron el Primer Templo, que el Segundo Templo llegó a existir. Dado que, como hemos visto, el servicio Divino de penitentes es de tal intensidad que lo físico llega a percibir Divinidad, el Segundo Templo poseía una cualidad superior – la cualidad de lo físico transformándose en santidad, y volviéndose un Templo para Di-s.


Así, el Tercer Templo contendrá no sólo aquellas cosas halladas en el Primer Templo y que faltaban en el Segundo, sino también aquellas cualidades halladas específicamente en el Segundo Templo y que faltaban en el Primero.
El versículo por lo tanto ofrece un consuelo doble, por las cualidades singulares halladas en cada uno de los dos Templos.

Basado en Likutéi Sijot, Vol. IX, págs. 61-67.

Extraido de “Dias solemnes” de editorial Bnei Sholem

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