En momentos de oscuridad… sigamos los pasos de Abraham Avinu

El intelecto es uno de los obsequios más preciados que nos entregó Di-s, y es uno de los elementos que nos distinguen de las demás criaturas. Por medio de la inteligencia es posible penetrar en los enigmas de la Creación e incluso comprender la grandeza de Hashem. De todas formas, hay situaciones en donde el deseo de comprenderlo todo, no sólo que no sirve sino que molesta.

Un ejemplo típico de esto es cuando se vive un período de prueba y desafío. En ese instante sentimos que todo es oscuro. Los criterios se invierten. El bien parece caer estrepitosamente y la maldad asciende y prospera. En una situación así, el intelecto y la lógica no pueden servir de soporte seguro. Ellos mismos pueden ser arrastrados por los fuerte vientos. La fuerza que nos permite sostenernos no es el intelecto, sino la fe pura.

Las pruebas ya acompañan al pueblo judío desde su comienzo. Esta semana leemos en la Torá sobre Abraham Avinu (nuestro patriarca), que debió pasar por diez duras pruebas y las superó a todas. La última de ellas fue la de la Akedá (ofrendar a su único hijo Itzjak), y era opuesta a toda lógica y razonamiento. Abraham pudo haber tenido cuestionamientos a granel. ¿Acaso Di-s no le había prometido que “de Itzjak será tu descendencia”? ¡Entonces, la orden era contradictoria!

¿Cuál era el motivo de “sacrificar” la única probabilidad de continuar el camino de Abraham, de difundir el nombre de Di-s en el mundo? Pero Abraham no formuló preguntas ni planteos. Dejó su intelecto de lado, y se unió a su fe simple y pura en Di-s. He aquí su grandeza.

Desde entonces y hasta ahora, el pueblo de Israel pasó muchas, difíciles y amargas pruebas. Y siempre las superó, no por medio del razonamiento lógico, sino con la fuerza de la ferviente fe, que en esencia está por encima del intelecto. Los judíos del Holocausto creyeron ciegamente en que finalmente los enemigos caerían y nosotros los sobreviviríamos. ¿Basándose en qué? ¿Qué clase de lógica podía hacerles creer que los nazis, que ya estaban dominando prácticamente el mundo, serían vencidos? No fue el intelecto, sino la fe.

Hoy en día nos encontramos ante una difícil prueba. Estamos confundidos. De acuerdo a los dictámenes de la lógica el mundo está en apuros y por sobre todo nosotros, el pueblo de Israel. Es por eso que en este momento debemos dejar de lado las dudas y las preguntas. Debemos creer!!! Fe simple en que “no duerme ni descansa el Guardián de Israel” y por medio de esta Emuná veremos que ellos serán vencidos y nosotros permaneceremos. Debemos creer en las palabras que pronunció el Rebe de Lubavitch: ¡El Mashíaj está aquí! Es cierto que pasaron cosas dolorosas, pero debemos permanecer fuertes, debemos pasar esta prueba y creer que muy pronto se desvanecerá esta cortina de dolor y veremos con nuestros propios ojos que todas sus palabras se cumplieron, y el justo Mashíaj llegará YA!!!

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