El significado de la Pará Adumá

LA PARÁ ADUMÁ
La Torá exige el uso de las cenizas de la pará adumá sólo para aquellos que se han vuelto impuros por haber estado en contacto con un cadáver. Todo aquel que se ha impurificado por medio de otras fuentes, se purifica con los métodos correspondientes especificados en la Torá, mas no a través de estas cenizas.
Esta mitzvá fue entregada a Israel en Rosh Jodesh Nisán, en el segundo año luego de haber salido de Egipto —día en que el Tabernáculo fue erigido y puesto en uso por primera vez—. Además, esta mitzvá también fue dada para servir como medio de expiación por el incidente del becerro de oro.
Cuando Di-s Se reconcilió con el pueblo de Israel y ordenó construir el Tabernáculo para que El pudiera morar entre ellos, les entregó esta mitzvá para que eliminaran todo rastro de impureza e idolatría que había quedado impregnado en ellos luego de este episodio. De esta forma, las cenizas de la Vaca Roja también logran la purificación por el grave pecado de idolatría —Avodá Zará, que confiere el mismo grado de impureza ritual que el contacto con los muertos— para que no quede ninguna huella de él en el alma del judío.
Desde el momento en que esta mitzvá fue dada por primera vez hasta la destrucción del segundo Beit HaMikdash, hubo nueve vacas rojas. La primera fue preparada por Moshé y sus cenizas se utilizaron durante todo el período en que existió el primer Beit HaMikdash. Luego sólo sobró una pequeña cantidad que fue conservada como recuerdo. La segunda pará adumá fue preparada por Ezrá el Escriba, y las siguientes siete se hicieron durante los años comprendidos entre Ezrá y la destrucción del segundo Beit HaMikdash. Pero la décima y última será preparada por el Rey Mashíaj, que llegue pronto en nuestros días.

JUKIM: ENTENDER O NO ENTENDER
Muchas de las mitzvot de la Torá son llamadas jukím (decretos) —leyes para las cuales no hay una explicación racional aparente—. Sus motivos, así como también los significados místicos que éstas encierran, fueron revelados a los grandes Sabios de cada generación desde Moshé. No obstante, respecto de la pará adumá, el versículo declara (Números 19:2): Este es el decreto de la Tord; es decir, esta ley específica difiere de todas las demás, pues su explicación y significado perduran ocultos.
La esencia misma de la pará adumá parece señalar una contradicción que está más allá de nuestra capacidad para descifrarla. Nuestros Sabios enseñaron: Todos los involucrados en la preparación de la pará adumá —en cualquiera de sus etapas— se vuelven ritualmente impuros, ¡pero la pará adumá misma purifica a las personas! [Ello parecería ilógico, pues si la vaca roja purifica, ¿por qué los involucrados en su preparación se impurifican?] Di-s dijo: “Una ley he fijado, un estatuto he decretado, y no estás autorizado a ponerla en tela de juicio!” (Ialkut Shimoni, Jukát 759).
Todo esto procuré alcanzarlo a través de la sabiduría. Pensé que lo comprendería, pero esta muy lejos de mí (Eclesiastés 7:23). El Rey Salomón dijo: “Alcancé el nivel de comprender toda la Torá, pero esta sección de la pará adumá, por más que me esforcé, procuré interpretarla, investigué e indagué acerca de ella, Pensé que lo comprendería, pero está muy lejos de mí” (Ialkut Shimoni, ibíd.).
Y traerán a ti una pará adumá (Números 19:2) . Di-s dijo a Moshé: “A ti te he de revelar el motivo, pero para los demás será considerado un estatuto” (Ialkut Shimoní, ibíd.).

LA ACTITUD DIFERENTE DE ISRAEL
Venid y ved cómo el pueblo de Israel se diferencia de las demás naciones del mundo. Aquellas elogian una rnitzvá cuando comprenden su significado, mas si no, la desprecian. En todo caso, ellas no aceptan sobre sí la obligación de las mitzvot ni su observancia. Estas naciones, y el Satán, se mofan de Israel particularmente respecto de la mitzvá de pará adumá, diciendo: “¿Qué es esta mitzvá y cuál es su significado?”.
Pero la actitud de los judíos es diferente. Ellos aceptan el yugo de las mitzvot comprendan o no su significado, y muestran especialmente un gran aprecio por aquellas mitzvot cuyo motivo no ha sido aclarado y sólo son decreto Divino.
El pueblo de Israel muestra humildad frente a los decretos de Di-s y no busca comprender los significados que estos encierran. Incluso aquellos preceptos que parecen contradecir la razón humana les resultan preciados; se mantienen fieles a ellos pese a no comprender sus secretos, y siguen a Di-s solamente en virtud de su fe. Además, aun aquellas mitzvot cuyas razones sí comprenden, las cumplen sólo porque constituyen la voluntad de Di-s.
Gracias a esto el pueblo de Israel se hace merecedor de la pureza que desciende sobre éste desde el Cielo y que purifica sus cuerpos, sus espíritus y sus almas, convirtiéndose en una creación nueva capaz de trascender los límites naturales que para otros constituyen una restricción. Así como ellos anulan su propia naturaleza y razón frente a la voluntad de Di-s, El también anula los límites de la naturaleza en su favor, elevándolos a las alturas y grabando en ellos un espíritu de pureza y santidad más allá del entendimiento humano.

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