El Lashón Hará de Miriam y Aarón en Contra de Moshé

El día en que los setenta Ancianos fueron elegidos fue un día de gran felicidad para Kelal Israel. Ellos encendieron velas y participaron en el regocijo por la nueva grandeza adquirida de estos hombres.
“¡Cuan afortunadas son las esposas de estos Ancianos a quienes han concedido ruaj hakodesh (Inspiración Divina)!” dijo Miriam la hermana de Moshé.
La esposa de Moshé, Tziporá, quien estaba próxima a su cuñada Miriam, comentó, “Completamente al contrario; ellas son con eso hechas infelices. Sus maridos se separarán ahora de ellas.”
Miriam ya había previamente advertido que Tziporá descuidaba su apariencia. “¿Por qué no os vestís como las otras mujeres, Tziporá?” le preguntó ella.
“A tu hermano no le importa cómo yo luzco,” replicó Tziporá.
Ahora la verdad fue comprendida por Miriam. ¿Por qué no hizo caso su hermano al mandato Divino de ser fructífero y multiplicarse? ] Como hermana mayor, era responsable de tomar la cuestión en sus  manos. Lo discutiría con Aarón; él acordaría con su punto de  vista.
Ella encontró a Aarón y Moshé a la entrada del ohel moed y habló a Aarón en la presencia de Moshé. A ella no le importó si  Moshé escuchaba la conversación dado que no tenía intenciones malignas sino deseaba arreglar el asunto por el bien de Moshé.130 Dirigiéndose a Aarón, Miriam comenzó a alabar la sobresaliente belleza y rectitud de Tziporá. La grandeza de Tziporá era tan obvia e imusable corrió la piel negra de un negro, y aún ella era una mujer de maravillosa tzeniut (recato).
Miriam comprometió a Aarón en una discusión como sigue:*
“Yo oí que Moshé no vive con su esposa,” le dijo ella. “Cuando él ‘ era el rey de Kush y no se aproximaba a la reina kushita que le fue oficialmente otorgada en matrimonio, estaba, por supuesto, completamente justificado; pero no, por hacerle eso a Tziporá.”
“Pero aparentemente Hashem concuerda con Moshé,” respondió Aarón, “porque El no lo amonestó.”
“No,’1 concluyeron ambos, “esto no prueba que Moshé actuó correctamente. Hashem conduce a una persona en el preciso camino que la persona escoge ir. Desde que Moshé se separó de su esposa voluntariamente, Hashem subsecuentemente consintió.
“Nuestros ancestros fueron también profetas, pero ellos no se separaron de sus esposas. Nosotros, también, somos profetas, y el Todopoderoso no nos ha mandado separarnos de nuestros esposos. Moshé también podría vivir una vida normal si así él escogiera.”
Moshé, que oyó la conversación entera, pudo haberse fácilmente defendido, replicando que él era un profeta más grande que los ancestros, Miriam, y Aarón. Pudo haber explicado cómo había inferido del mandamiento Divino de que tres días antes de Matan Tora (Entrega de la Tora) todos los maridos se separaran de sus esposas mientras que él, quien debía estar siempre listo para profecía, debía separarse de su esposa permanentemente, y que Hashem había ratificado su decisión.
No obstante, Moshé no replicó, porque no se ofendió al escuchar un comentario denigrante acerca de él mismo. No había nadie más humilde que él. A causa de su modestia, él nunca había revelado a Aarón o Miriam que sus revelaciones eran infinitamente más grandes que aquéllas conferidas a otros profetas.

extraido de “El midrash dice” de editorial Bnei Sholem

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