El fervor de Pinjas

La Tora relata que luego de que Pinjas matara a Zimri, Hashem le dijo a Moshé que lo recibiera con un pacto de paz y que informara a todos que por su conducta, el pueblo judío había podido recibir perdón. Su reacción podía haber sido interpretada como proveniente de un ser de naturaleza dura y cruel, con tendencia a la violencia y al odio. Por lo tanto, Hashem hizo saber a los judíos que Pinjas había actuado como lo hizo, motivado por un amor intenso al Todopoderoso y gran devoción a los judíos.
Quizás algunos hubieran despreciado y considerado a Pinjas en “la línea dura” y un ser inflexible. Y hubieran pedido cautela y una actitud más componedora tratando de encontrar excusas para Zimri y Kozbi. Yendo más lejos aún, podrían haber tratado de atenuar la misma ley que expresa que el pueblo judío es santo y debe mantenerse aparte de los demás pueblos.
Pinjas arriesgó su vida por defender la ley, lo cual salvó a los judíos de una catástrofe.
Este hombre poseía dos cualidades esenciales para cumplir su misión: un gran celo en proteger los preceptos de Hashem y un gran amor por sus semejantes judíos. Fue por esa razón que su recompensa no consistió en meras posesiones materiales, sino en un patrimonio que pasó luego a sus descendientes, una recompensa que ha durado hasta el día de hoy. Y es éste el tipo de recompensa a que debe aspirar un judío, al mostrar su fervor y fe en Hashem en grado superlativo.
Hasta ese momento, sólo Aarón y sus dos hijos sobrevivientes eran Kohanim. (Sus descendientes también habrían de ser Kohanim). Pero la fervorosa defensa de Hashem demostrada por Pinjas, lo volvió digno de ser nombrado para siempre cohén, al igual que sus descendientes. Su valentía y coraje previnieron futuros castigos a los judíos.

Extraido de “Ayer, Hoy y siempre” de editorial Bnei Sholem.

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