Consuelo

Cuando te sientes triste, ¿vas a ver a tu padre o a tu madre?
Cuando busco el consejo de mi padre, por lo general, debo escuchar que me diga que estas cosas suceden en nuestras vidas y el truco es elevarse por encima de ellas. A medida que crezco en an?os y conocimiento, me explica, mi problema parece ma?s pequen?o, y en u?ltima instancia, insignificante. Despue?s de este pequen?o discurso, me siento un poco engan?ado, despue?s de todo, es acerca de mi gran dolor que esta? hablando-pero parece
disminuido ahora, y comienzo a ver un camino para su eventual superacio?n.
Cuando voy de mi madre, puedo escuchar lo bien que entiende lo que estoy pasando. Ella llora conmigo, y veo que mi dolor es tan intenso para ella como lo es para mi?. Al compartirlo, en el con- texto ma?s amplio, mi dolor sufre un cambio sutil. Ya no es un peso insignificante que recae sobre mi?, aflojando mi corazo?n y mi mente y me separa del resto del mundo, sino un entorno para habitar, un mundo para navegar, una fuerza a emplear. Mi dolor no se hace ma?s pequen?o, pero ahora es soportable, incluso u?til.
“Como un padre tiene misericordia de sus hijos”, canta el salmista, “tambie?n Di-s tiene compasio?n por los que le temen” “Como un hombre cuya madre lo con- suela”, proclama el profeta Isai?as: “Te consolare?”
Pero entonces, ¿Que? es Di-s? ¿La madre o el padre?
¿Di-s es la fuerza trascendente en nuestras vidas, la voz convincente que nos da el poder para crecer ma?s alla? del aqui? y ahora? ¿O es Di-s nuestra fuente de consuelo, el abrazo consolador que nos asegura que no hay nada de lo que hemos experimentado que no tenga sentido, que todo lo que somos, sabemos y sentimos puede ser mejorado, morado y redimido?
“Consue?late, consue?late mi pueblo”, leemos en la Haftara? de esta semana, la primera de una serie de siete lecturas consolado- ras que siguen las tres semanas de duelo por la destruccio?n del Templo Sagrado y el exilio de Israel. “Yo soy vuestro consolador” comienza una lectura ma?s adelante en la serie. Los profetas no son tartamudos, ni dicen simplemente una frase bonita. Segu?n el Midrash, el texto repetitivo significa que Di-s esta? diciendo: “Voy a hacer las dos cosas. Voy a ser padre y madre a la vez para ustedes”

* Por Yanki Tauber

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario