Amor por la tierra

La Torá nos relata en esta Parshá un interesante episodio: Cinco mujeres judías se acercaron a Moshé Rabeinu para reclamar su parte en la Tierra de Israel, debido a su profundo amor a ella. Desde ese entonces, el pueblo judío ha sentido una relación afectiva directa con la Tierra Prometida, a través de todas las épocas.
Después de la destrucción del Primer Templo de Jerusalem, muchos judíos vivían en el destierro en Babilonia dónde construyeron grandes academias de Torá y establecieron florecientes comunidades judías. Rabí Zeira estaba entre aquellos que vivían en el destierro, aprendiendo Torá de los más grandes estudiosos. Aunque tenía una vida satisfactoria, deseaba algo más – vivir en la Tierra de Israel y estudiar Torá allí de los grandes Sabios.

Aunque Rabí Zeira anhelaba vivir en la Tierra Santa, le costaba tomar la decisión, pues su maestro, Rabí Iehuda Ben Iejezkel se oponía a volver a Israel. Él consideraba que los judíos estaban obligados a permanecer en Babilonia, ya que no merecían volver aun a Israel. No sólo que Rabí Zeira no quería oponerse a su maestro, sino que tenía dudas acerca de si sus propios méritos personales eran suficientes como para permitirle vivir en la Tierra Santa.
Una mañana Rabí Zeira se despertó sintiendo que podía vivir en la Tierra Santa; había tenido un sueño en que recibió el permiso Divino. Pero todavía tenía que resolver el problema de la oposición de su maestro. Entonces, un día, pasó y oyó a Rabí Iehuda que hablaba y escuchó unas sabias palabras que lo hicieron sentirse listo para partir a la Tierra de Israel.

Caminando, Rabí Zeira llegó a un río sin puente. Normalmente era cruzado por un trasbordador. El barco no estaba a la vista. Rabí Zeira vio un puente que consistía en un tablón estrecho afianzado por sogas. Rabí Zeira no era un hombre joven, y este puente inseguro sólo era usado por obreros que no tenían tiempo para esperar la barca. Rabí Zeira sentía una gran urgencia para proseguir y se agarró de la soga y atravesó el puente. Se resbaló varias veces, cayendo en el río de vez en cuando hasta que alcanzó finalmente el otro lado.
Cuando llegó a la otra orilla, Rabí Zeira se saludó con un gentil que le sonreía con desprecio y que le dijo, ¡Son todos ustedes una raza de imprudentes e irreflexivos! Desde el principio han actuado sin consideración. Ustedes dijeron, ‘Haremos y escucharemos’!

“Ésa no es la manera normal de asumir una situación. Primero se averigua sobre algo, y sólo entonces se hace un compromiso. ¿Por qué no tuvo paciencia para esperar la barca?”
Rabí Zeira explicó, “Estoy camino a Israel. Vivir en Israel era el más grande deseo de Moshé y Aharón, pero no les permitieron realizar su sueño. No soy un hombre joven. Quién sabe si viviré lo suficiente como para llegar a la Tierra de Israel. Todos los minutos que viviré allí son preciosos para mí. ¿Cómo puedo perder tiempo y esperar por la barca?”
Rabí Zeira llegó a Israel y se estableció en Tiberia y estudió en la Ieshivá del famoso Rabí Iojanán.

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