Absoluta obediencia

En ésta semana se agrega la Parshat Pará, la vaca roja, una mitzvá que es citada como el prototipo de un decreto Divino que es suprarracional…


“Esta es la ley de la Torá… tu tomarás para ti una vaca absolutamente roja.” (Números 19:2)

La saga de Koraj es seguida por el precepto de la vaca roja, una mitzvá que es citada como el prototipo de un decreto Divino que es suprarracional, totalmente más allá del alcance del entendimiento humano. Una vaca roja es sacrificada, sus cenizas, mezcladas con agua de manantial, tienen la potencia de remover el estado de impureza que sobreviene del contacto con un cadáver, No obstante, una persona que está pura y tiene contacto con estas cenizas purificadoras ¡se vuelve impura! ¿Qué posible lógica puede haber para esto?

La mitzvá de la vaca roja representa la anulación de la lógica en acatamiento a la voluntad Divina. Esta actitud no está restringida a esta Mitzvá. Las escrituras introducen la mitzvá de la vaca roja con las palabras, “Esta es la ley de la Torá”. Renunciar al razonamiento de uno y aceptar la superior sabiduría de Di-s es la ley de la Torá entera, y debe abrazar todo el judaísmo.

El único ser humano a quien fue concedido discernimiento y entendimiento dentro de esta mitzvá única en su género fue Moisés. ¿Por qué?

Rabí Leibish Harif declara que Moisés fue la única persona que estaba completamente incorrupta por la adoración del becerro de oro, dado que estaba entonces en la cima de Sinaí durante su comunión de cuarenta días con Di-s. Todos los otros estaban activa o pasivamente involucrados en el episodio de idolatría.

La idolatría va más allá de la adoración de imágenes grabadas. Idolatría es la antítesis de Di-s creando al hombre, y el hombre renunciando a su propia voluntad para la voluntad de Di-s. Idolatría es el hombre creando su propio dios y haciendo a ese dios satisfacer los deseos personales del hombre. Idolatría es nada más que voluntad propia a troche y moche. La rebelión de Koraj, ejemplifica la negativa del hombre a rendirse a la autoridad de la Torá, lo cual es invariablemente debido a su deseo de perseguir sus intereses personales y gratificar sus propios impulsos. la rebelión de Koraj fue así otra manifestación del principio de idolatría. La mitzvá de la vaca roja, la cual ejemplifica la entrega total de la razón de uno y del yo de uno a la voluntad Divina, es así, la antítesis de idolatría.

Un completo entendimiento de la mitzvá de la vaca roja podía por tanto ser alcanzado sólo por quien no estaba siquiera remotamente corrupto por idolatría, por interés propio. De ahí que, sólo Moisés era capaz de tal entendimiento.

Para algunas personas, varios aspectos de la observancia de Torá pueden parecer ilógicos. Algunas personas han rechazado aquellas observancias que no entienden. La mitzvá de la vaca roja, cuyo secreto fue concedido sólo a Moisés, nos enseña que nuestro entendimiento de Torá es directamente proporcional a nuestra disposición a abandonar nuestros impulsos personales en acatamiento a la voluntad de Di-s. Hasta el punto en que nosotros soltamos nuestra propia voluntad, hasta aquel grado nosotros podemos entender la Voluntad Divina.

Nuestros ancestros en Sinaí captaron la verdad de este principio cuando ellos respondieron al unísono, ‘Naasé venishmá” (Nosotros haremos y entenderemos, Éxodo 24:7)
Es característico de la Torá que su entendimiento no procede a su observancia, sino sigue a esta.
En contraste a lo que algunas personas pueden creer, la Torá no está más allá de nuestro entendimiento, pero debemos estar dispuestos a hacer los sacrificios personales que tal entendimiento requiere.

Extraído de “Viviendo cada día”. Editorial Bnei Sholem Editorial Bnei Sholem.

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