¿Arena o estrellas?

El malvado profeta Bilam, es contratado para maldecir al Pueblo Judío, hasta que Di-s milagrosamente transforma sus maldiciones en bendiciones.

Leemos una cantidad de frases enumerando el esplendor de la nación Judía y la predicción del futuro.

Escuchamos las primeras referencias del Mashiaj que se encuentran en la Torá. Es una Parasha fascinante, llena de emblemas y alegorías.

En el curso del texto, encontramos dos aparentes contradicciones en la forma en la que se describe a los Judíos.

“Una estrella se disparará de Iaakov”, generalmente se entiende como referencia al Mashiaj, pero también puede ser interpretado como una descripción del pueblo como un todo, o la chispa de Mashiaj en cada Judío.

La “estrella disparadora” es obviamente un emblema de la resplandeciente belleza de nuestra nación. Nosotros brillamos sobre el mundo, iluminando todo.

Sin embargo, en otro lugar, Bilam proclama “¿Quién puede contar el polvo de Iaakov?”, lo cual no suena tanto a halago.

¿Quién quiere ser comparado a la suciedad? Lo único positivo que puedes decir sobre el polvo es que hay mucha cantidad, pero ¿eso es lo que nos importa? ¿Cantidad antes que calidad?

El simbolismo de comparar a la Nación Judía con el polvo de la tierra es apropiado. Enterrado en el fondo de la tierra se encuentran piedras preciosas y minerales de gran valor.

Eso que el ojo ve como algo árido, es en realidad un depósito de gran riqueza. Extraemos estos costosos regalos a través del dolor para descubrir la belleza que hay dentro de allí.

Algunas personas se disparan como estrellas iluminando a su alrededor con sus pasiones.

Otros parecen ser más callados por naturaleza. Sin embargo, cada judío es preciado y con infinito valor.

A veces debes hacer un esfuerzo mayor para revelar la belleza y riqueza que hay en el fondo, pero siempre valdrá la pena hacerlo.

Por: Elisha Greenbaum

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