La belleza de las personas mayores

“Respetar a los ancianos” (Levítico 19:32)

Hace algunos años, sucedió que un estudiante universitario americano estaba de vacaciones en Israel, y fue a visitar a algunos parientes lejanos que nunca había visto. Sus anfitriones, una familia numerosa de inmigrantes recientes de Europa Oriental. Hablaban poco inglés y vivían una vida profundamente religiosa tradicional. Fue la primera vez que el chico se exponía al judaísmo. Nada en su previa experiencia lo había preparado para lo que el denominó luego un “shock cultural”, de ver un estilo de vida tan diferente a la de él. Luego, cuando le preguntaron qué fue lo que más le impresionó, respondió. “Fue la gente mayor, los abuelos y los bisabuelos”. Nunca antes había visto gente anciana que fuera tan respetada por sus hijos y nietos, que sigue con sus vidas productivas y se mantiene alegre y plena de paz interior.

¡Qué contraste con la depresión y los sentimientos vacíos que afligen a tantos ciudadanos de nuestra sociedad de hoy en día! La mirada popular de la gente mayor es que ya son incompetentes. La edad es considerada una seria desventaja; los mayores están hechos para sentir que son una carga para los que se encuentran a su alrededor. En el mundo de los negocios, casi siempre están obligados a jubilarse para dejar lugar a los hombres jóvenes o se les da un lugar más pequeño en algún rincón de la compañía, en donde sus consejos son convenientemente ignorados. Dentro de la familia, generalmente se los deja en una hogar de ancianos, y son recordados en el Día del Padre, Día de la Madre, o algún que otro domingo. Y la debilidad psicológica y física resultante sirve sólo para reforzar su status de segundo nivel en los ojos de los jóvenes.

Lo más desafortunado es el hecho que la sociedad da la espalda a la tremenda cantidad de experiencia y sabiduría que posee la gente mayor. Ellos han pasado por varias pruebas y turbulencias, han aprendido maneras de enfrentar los desafíos de la vida, y pueden ser una fuente invaluable de sabio consejo para los jóvenes faltos de experiencia. Tal depósito de sabiduría invaluable se adquiere sólo con el transcurso de los años.

En el verano del año 1980, el Rebe dio una directiva pública en ocasión al Yohrtzait (conmemoración de fallecimiento) número 36 de su padre, RabiLevi Itzjak Schneerson, Rabino Principal de Yekatrinoslav (hoy, Dnepopetrovsk, Ucrania). El Rebe, habló largo y tendido, sobre la situación de la gente mayor en la sociedad contemporánea, y llamó vigorosa y públicamente la atención para rectificar la situación.

“No debería haber tal cosa como una jubilación forzosa”, dijo. “La gente mayor que está obligada, por algún motivo, a renunciar de sus trabajos o posiciones, deben ser ayudados para redirigir sus vidas productivamente, para su propio bien y para el beneficio de las jóvenes generaciones”.

El Rebe propuso que clases especiales de Torá sean dictadas en cada comunidad, para hombres, y para mujeres, en un nivel apropiado al grupo particular. Hogares, casas de salud, en donde el personal está constantemente buscando maneras de mantener a su clientela ocupada y alegre, son particularmente adecuados para introducir las clases diarias de Torá. Pero el Rebe dejó claro que él estaba dirigiéndose a las necesidades de los mayores, y aquellos que dirigen sus vidas productivamente y activamente también deben ser parte de estos programas. Sugirió que grupos llamados “Kolel Tiferet Zkenim” (“La Gloria de los Ancianos”), y expresó su cálido aprecio para aquellos que agregan el nombre “Levi Itzjak” por su padre, quien tan valientemente dedicó su vida para el avance del estudio de la Torá entre los judíos de todas las edades. Además, el nombre de “BaitJojmat Nashim” (la “Sabiduría de las mujeres) fue dado a las clases que se organizan para mujeres mayores.

“Muchos años traen sabiduría” dice el verso bíblico (Iov, 32:7). Y el Talmud comenta que las mentes de los sabios mayores se asienta más con los años. Las clases establecidas en los centros de Jabad internacionalmente, llamados “Kolel Tiferet Zkenim Levi Itzjak”, se han convertido en un medio para hacer que los últimos años sean realmente “años de oro”. La gente mayor puede otra vez ser respetada entre los miembros de la comunidad; los sentimientos de inferioridad ahora son reemplazados por sabiduría, con contenido de Torá, y los mayores están siendo inspirados para compartir su profunda sabiduría con las jóvenes generaciones, para el beneficio de todos. Estos cientos de grupos de estudios están trayendo indudablemente bendiciones a cada individuo, sin importar la edad, y a toda la sociedad como una entidad, como se alude en el Quinto Mandamiento “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus años se alarguen (tanto en cualidad como en cantidad) sobre la tierra que Di-s te ha dado”.

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