Vaishlaj – “Delegación de ángeles”

Nuestra Parshá abre con las palabras1: “Y Iaakov envió ángeles a Eisav su hermano”. Rashi explica que Iaakov envió a ‘concretamente’, es decir el término malaj’ utilizado aquí no se refiere a emisarios sino realmente a ángeles celestiales.

Debemos entender: ¿Por qué se vio forzado Iaakov a molestar a ángeles y no le bastó con enviar emisarios humanos? Más aún: Sin duda Iaakov sabría de la regla2 que “un ángel no lleva a cabo dos misiones (simultáneamente)”, tenía claro entonces que al ocupar a los ángeles en su misión a Eisav ellos se concentrarían únicamente en esto y no podrían cumplir con la misión del Altísimo ¿Por qué pensó que la misión de Eisav era tan importante al punto que ameritaba hacer uso de ángeles divinos?

EL ARREGLO DE EISAV

Esto se comprenderá en base a lo que explican las enseñanzas jasídicas3 sobre el sentido interior de esta misión. Iaakov el patriarca sabría que el objetivo de la creación es separar al bien del mal y hace retornar a las chispas -de santidad que cayeron a las profundidades del mal- hacia su fuente divina. Por ello fue a Jarán, el “lugar de la furia en el mundo”4, para redimir de ahí a las chispas sagradas. Sabía también que sólo con su esfuerzo no era suficiente para alcanzar este objetivo. Era imprescindible de que también su hermano Eisav cumpla su parte en esta misión. Eisav, el “hombre del campo”5, representa Luces Divinas Supernales, de los niveles mas altos, que cayeron al ‘campo’, y el objetivo está en que también él se refine y arregle. Cuando el mundo todo, no sólo los judíos, sino también los hijos de Eisav, las naciones gentiles, alcancen su perfección espiritual, ahí llegará la redención.

IMPORTANTE MISIÓN

Después de veinte años en Jarán, cuando Iaakov concluyó con su labor espiritual, él ya estaba listo para la redención, y esperaba que en ese período también Eisav se había corregido y también el estaba listo para la redención. Ese era el sentido esencial de la misión que Iaakov envió a Eisav. Esto se ve reflejado también en las palabras “y tuve para mí toro y burro”, sobre lo que explican nuestros sabios6 “burrose refiere al Mashíaj, sobre el cual está escrito7: un pobre montado sobre un burro”. Para una misión de tanta importancia, destinada a traer la redención final, la cual es el objetivo de la creación, mandó Iaakov los delegados más respetables-ángeles celestiales. Esto no implicaba para ellos molestia alguna, sino todo lo contrario, el privilegio más grande, siendo que también los ángeles esperan y ansían la redención final.

EL MUNDO YA ESTÁ PREPARADO

Sin embargo, los ángeles retornaron y respondieron que a pesar de que Iaakov ya estaba listo para el Mashíaj, Eisav todavía no se había refinado. “Llegamos a tu hermano8”, le dijeron, pero resulta que llegamos a ‘Eisav’- él permanece aún el mismo Eisav puesto que aún no se separó del que había en él. Entonces Iaakov entendió, que el camino a la redención aún era largo, y le dijo a Eisav9: “me voy a manejar lentamente”. Todo esto fue en aquel entonces. Pero hoy, luego de toda la labor espiritual cumplida por los judíos a lo largo de las generaciones, especialmente durante el período diaspórico, cuando el pueblo judío fue disperso por el mundo entero. Y en especial luego de que también se revelaron las enseñanzas del jasidismo, lo cual constituye una preparación para la redención, ahora el mundo entero ya está listo para la redención, y sólo resta que ésta se revele concretamente en este mundo material, y realmente de inmediato.

(Sefer Hasijot 5752 Tomo 1, Pág. 155)

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