Vaiejí – “Cuando se sabe que la redención mesiánica está cerca…”

Júntense y les diré lo que les ocurrirá a Uds en el final de los días. (Bereshit 49:1)

Previo a su fallecimiento, el patriarca Iaakov reúne a su hijos y en presencia de todos les dice: “júntense y les diré lo que les ocurrirá en el final de los días”.
Sin embargo, no cumple con su promesa de revelar el futuro, y en lugar de ello les habla de otros temas. Explican los Sabios z”l: “Quiso revelar el Ketz- el momento de la llegada del Mashiaj- pero se apartó de él la Presencia Divina”. Es decir que la intención de Iaakov fue revelar a sus hijos el final de los años, pero el Altísimo se lo impidió. No hay duda de que el objetivo d Iaakov de contar el “Ketz” no era nada más que para satisfacer la curiosidad de sus hijos. Por supuesto que él vio en ello una utilidad para ellos y para todo el pueblo judío.
Sólo que esto despierta el interrogante: A simple vista, no sólo no hubiera resultado provecho alguno de avisar cuando llegará el Mashiaj, sino que por el contrario, esta información podría generar un gran daño. Podemos imaginar incluso, cuál hubiera sido el efecto causado a los hijos de Israel por la noticia que la redención mesiánica recién llegará después de miles de años (como vemos que hasta este instante el Mashiaj no ha llegado aún)!. Tal información hubiera traído decaimiento y desesperación. ¿Es acaso concebible que Iaakov prefirió transmitir un dato tan desalentador a sus hijos?

DIFERENTES FECHAS
Para entender este planteo es menester explicar antes, que la redención mesiánica puede venir de dos maneras: El Talmud (Sanherin 98 a) referente al versículo de Isaías 60:22 dice: se hicieron merecedores- la apresurará; no se hicieron merecedores- en su momento. Es decir, es verdad que la llegada del Mashiaj tiene una fecha prefijada desde un principio (en su momento), e incluso si los judíos no están listos para ello, la redención final llegará en ese determinado momento; pero si con sus actos se hacen merecedores se cumplirá el “la apresurará”- el Altísimo la apresurará y la traerá mucho antes de la fecha prefijada. No fue la intención de Iaakov la de contar a sus hijos la fecha final para la llegada del Mashiaj, el momento cuando pase lo que pase será la redención. Su intención fue darles otra fecha, muchísimo más cercana, cuando podía tener lugar la redención si ellos se hacían merecedores de ello. Es muy posible que la fecha estaba distante a penas un par de años del fallecimiento de Iaakov, y máximo decenas de años desde entonces.

IAAKOV QUISO APRESURAR
¿Cómo es esto posible? Vemos en la práctica que la redención no llegó entonces. La explicación es: si Iaakov hubiera revelado el “Ketz”, la fecha de la redención, esta hubiera llegado en ese momento! Pero como no se le permitió contar, se retuvo la redención hasta nuestros días: si el patriarca Iaakov hubiera revelado el Ketz y los hijos de Israel hubieran sabido que la redención está tan cercana hubieran sido cuidadosos en sus actos en una medida extraordinariamente mayor, y como consecuencia se hubieran hecho meritorios de la llegada del Mashiaj en esa fecha. El solo conocimiento de la cercanía de la redención final los hubiera motivado con más energía y fuerza para servir a Di-s como corresponde y par cuidarse de todo ángulo que pueda detener la llegada de la Gueulá. Hubieran alcanzado entonces esa redención y no hubiera sido necesario sufrir en el exilio miles de años más.

“EXIGIR” LA REDENCIÓN
Esta fue la intención de Iaakov, y por ello quiso revelar a sus hijos esa fecha final. Pero el Altísimo se lo impidió. El servicio a Di-s más perfecto es el que el hombre realiza con sus propias fuerzas, en el seno de las limitaciones de este mundo. El dato que Iaakov iba a revelar hubiera afectado ese servicio a Di-s perfecto, pues la motivación ya no sería propia, sino por un factor externo y por ello se apartó de él la Presencia Divina. Y aunque Iaakov sabía que sus palabras iban a restar la perfección del servicio Divino, sin embargo él quiso apurar todo lo posible la salida del exilio. Pero Di-s quería que la redención final sea en el nivel más completo, por ello apartó de Iaakov Su Presencia. Sin embargo, el deseo de un tzadik, un piadoso, no es en vano y constituye una enseñanza eterna: el judío debe pedir y exigir a Di-s que traiga la redención pronto en nuestros días y ese deseo en sí mismo brinde un gran impulso y motivación en el servicio al Creador. Como vemos en la práctica, cuando se le dice a un iehudí que “el Mashiaj está llegando” y “queremos Mashiaj ya”- eso mismo lo inspira y moviliza a que de su parte no haya conducta alguna que detenga, jalila, la llegada de la Redención.

(Likutei Sijot tomo 20, pag 228)

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