Vaetjanan – “Tenemos un refugio”

“Entonces separó Moshé tres ciudades… para que escape ahí el homicida” (Devarim 4: 41,42)

En la Parshá de la semana1, la Torá nos relata sobre las ciudades de refugio que estableció Moshé. Las ciudades de refugio estaban destinadas a cobijar a quienes mataron a un hombre, y protegerlos del “redentor de la sangre” hasta su juicio.
La Guemará nos describe los caminos que llevaban a las ciudades de refugio: tenían un ancho de 23 codos (un poco más de 11m) y en cada cruce de caminos se colocaba un cartel que anunciaba “refugio -refugio”. Todo esto para facilitar a quien escapaba a que encuentre el camino a su ciudad de refugio.
La Torá y todas sus indicaciones son eternas. De aquí que el sentido espiritual de las ciudades de refugio, está vigente también en nuestros días. A pesar de que en su sentido literal, las ciudades de refugio no existen, también hoy en día están a nuestra disposición ciudades de refugio espiritual cuyo objetivo es expiar por el homicidio de “un alma”.

HOMICIDIO ESPIRITUAL

Dijeron nuestros Sabios Z”L: “las palabras de la Torá refugian”. Esto nos dice que las palabras de la Torá son las “ciudades de refugio” espiritual, que protegen a “quien asesinó un alma” en el plano espiritual. Matar un alma en este aspecto se refiere a quien desconectó su alma de su verdadera fuente de vida- la Torá y sus preceptos, “las cuales son nuestra vida y la extensión de nuestros días”. Quien pecó y transgredió las normativas de la Torá, segó con ello los conductos de vida de su alma. A él le dice la Torá: no pierdas la esperanza- ¡hay un refugio! ¡Siempre puede uno escaparse hacia el interior de la Torá y salvarse!
Los caminos pavimentados que llevaban a las ciudades de refugio simbolizan que el Altísimo mismo le indica la dirección hacia donde dirigirse. Él le señala “refugio-refugio”- “elegirás la vida”.

SALIR A LOS CRUCES DE RUTA
Pero para hacerse merecedor de esta dirección directa por parte de Hashem, debemos comportarnos de manera análoga “medida contra medida”, y hacer lo que Él hace- salir hacia “las encrucijadas de los caminos”, a los lugares donde se encuentran judíos que “mataron el alma”, que se desconectaron de la Torá, su fuente de vida, pararse ahí como que fueran cartelones vivientes y mostrar la luminaria de la Torá. Proclamar: “refugio- refugio” diríjanse hacia la derecha, al camino de la vida y de la Torá! ¡Prueben el gusto y verán que Hashem es bueno!
La persona puede argumentar que no desea encontrarse en los cruces de rutas, donde también acecha el camino de la izquierda. Debe recordar cual es su función y su misión sobre la Tierra- salvar incluso a un solo judío y dirigirlo hacia el “refugio” de la Torá.

VALE LA PENA ESFORZARSE
Es conocido el dicho del Baal Shem Tov: “un alma baja a este mundo y vive setenta- ochenta años, y todo esto para hacerle un favor a un judío, en temas materiales, y en especial, en los espirituales”. De aquí se entiende que vale la pena parase en las encrucijadas de los caminos tan sólo por la posibilidad de salvar a un solo judío y atraerlo hacia la Torá.
Hay que pararse como un cartel luminoso aunque no se vean abiertamente resultados. Debemos cumplir nuestra misión y Hashem hará lo suyo. Se nos aseguró que Hashem nos retribuirá en la misma medida y nos ayudará a escabullirnos del “redentor de la sangre”, el instinto del mal, y siempre elegir, única y exclusivamente, el camino de la vida.

(Likutei Sijot Tomo 2, Pág.363)

NOTAS: 1.Devarim 4:41 2.Baba Batrá 100,b Rambam cap. 8 3.Macot 10,a 4.Devarim 30:19 5.Sotá 11,a 6.Tehilim 34:9 7.Traído en el “Haiom Iom”- 5 de Iyar

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