Tazría Metzorá – “Total identificación con la voluntad de Di-s”

Cuando una mujer engendre”. Tal como la creación del hombre tuvo lugar después del animal, la bestia y el ave cuando fue el génesis, así también su ley fue explicada a continuación de las leyes del animal, la bestia y el ave. (Rashi Vaikrá 12:2)

A continuación de la Parshá anterior donde la Torá explica las leyes de pureza e impureza en los animales, la Parshá Tazría (y Metzorá) se dedica a las leyes de pureza e impureza en los hombres. Esto lo explica Rashi en el principio de nuestra Parshá1 de la siguiente manera: “Dijo Rav Simlai: tal como la creación del hombre tuvo lugar después del animal, la bestia y el ave en el génesis, así también su ley fue explicada a continuación de las leyes del animal, la bestia y el ave”.
De esta explicación surge que la secuencia en la creación (primero fueron creados los animales y luego el hombre) es la causa al orden que siguieron las Parshiot de la Torá. Pero en realidad el tema es justo a la inversa: la Torá existe ya antes de la creación del mundo, y de acuerdo a las palabras de nuestros Sabios Z”L2 es el plano de acuerdo al cual fue creada la existencia. ¿Cómo puede decirse que el orden de la secuencia de los temas en la Torá surge del orden y la secuencia en la creación?\

DOS ETAPAS
Podría decirse, que hay aquí una alusión a dos etapas en el servicio a Hashem: en la primera etapa es la Torá la que determina la realidad, puesto que la realidad por sí misma aún no concuerda con la Torá. En la segunda fase la realidad se eleva hasta transformarse ella misma en sagrada, al punto que de ella puede aprenderse sobre la Torá.
Estas dos fases están implícitas en el principio de “naasé venishmá” –haremos y escucharemos. La primer etapa consiste en “haremos”- la obediencia al mandato Divino. La propia lógica y la percepción natural no condicen aún con la Voluntad de Di-s, y por lo tanto se exige del hombre someterse a lo que Di-s quiere de él, dejando a un lado la propia inteligencia y sentimientos. Esta es la base primaria y fundacional.

HAREMOS Y ESCUCHAREMOS
Pero con ello no es suficiente. A continuación debe pasarse a una fase más elevada, la del “escucharemos”. La Voluntad de Di-s, lo que Él quiere del judío, debe penetrar en él, hasta que la propia persona, por su propia razón y sentimientos, comprenda y desee aquello que Hashem desea. Este es un nivel superior, donde la lógica humana y los sentidos naturales se elevan tanto que ellos mismos buscan a la santidad.
Es imposible alcanzar este nivel sin pasar antes por la etapa donde el hombre se somete a lo que Di-s quiere de él. Primero viene la etapa del “haremos”- la obediencia absoluta a Di-s sin tomar en cuenta las ideas y sentimientos personales; pero luego se llega al “escucharemos”- que lo que Di-s quiere se convierta en nuestra voluntad personal, con total comprensión e identificación.

EL ESTUDIO ANTERIOR
¿Cómo puede un judío alcanzar tal grado de plena y profunda identificación con la Torá?. La respuesta está oculta en el nombre del autor de esta frase: Rav Simlai. El mismo es conocido por otro dicho3, de que cuando el feto se encuentra en el útero materno se le enseña toda la Torá, y luego se la hacen olvidar. Este estudio de toda la Torá es lo que confiere la fuerza para alcanzar el apego total con la Torá, también desde la perspectiva personal.
Por ello, el hombre no debe desesperanzarse cuando analiza y medita sobre su estado espiritual. Debe saber que posee las fuerzas para llegar a un nivel donde la Torá penetre en su interior hasta que él mismo, por su propia razón y sentimiento, comprenda y sienta lo beneficioso, lo preciado y la dulzura de la Torá y sus preceptos. (Sijot 5748 Tomo 2, Pág.425)

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